Benicio del Toro: interpretar la historia
El actor puertorriqueño cuenta los desafíos de interpretar al Che. Cómo personificar a uno de los íconos del siglo XX y sus expectativas para el Oscar. "Cualquiera que compra una remera del Che seguramente tiene onda", dice.
Por Johannes Bonke (Ifa) / Foto Ben Watts (Corbis/Latinstock)
Benicio del toro se interno en la historia de Cuba, la contratara de su Puerto Rico natal, para narrar la épica del guerrillero más famoso.
Che, el argentino y Guerrilla son los títulos de las dos películas que pusieron a prueba sus dotes de actor. Al igual que Gael García Bernal –el otro latino amado en Hollywood–, Del Toro se mete en la piel de quien supo ser el argentino más odiado en Washington. Los riesgos de un proyecto exuberante que recorrió cinco países en menos de ochenta días de rodaje.
Brando Sos famoso por interpretar papeles muy difíciles, ¿te parece que el Che Guevara es uno de los más difíciles?
Benicio del Toro Sí, creo que es el más difícil por la historia. Lo más complejo es que el Che es un pensador y un hombre de acción, y eso es una complicación. En la mayoría de las películas, tenés al tipo que piensa y al tipo que hace. El es todo eso en una sola persona.
Brando Cuando te ofrecieron el papel, ¿dijiste inmediatamente que sí?
Del Toro Sí. Y ahí es cuando después decís: "¡Mierda, ¿qué hice?!". Como que decís "sí" y después pensás: "Dios mío".
Brando Cuando dijiste que sí, ¿fue por el Che o por Steven Soderbergh (el director)?
Del Toro Por ambos.
Brando ¿Lo hubieras hecho sin Soderbergh?
Del Toro No. No lo creo. Espero que él diga lo mismo de mí.
Brando ¿Te asustaste un poco cuando te dijo que iba a hacer una película de cuatro horas?
Del Toro Fue una decisión muy extraña. Si él dice: "Me quiero reunir con vos en esa parada de colectivo a las cinco y cuarto el miércoles 3 de octubre", yo sé que él va a estar ahí. Es esa clase de persona, y esa es una de las cosas que me gustan de él. Si él dice que va a hacer algo, lo va a hacer. Me llamó y me dijo: "Tengo que hablar con vos", y yo pensé que debía estar metido en problemas con el guión y no sabía como encontrarle la vuelta. Fui a su casa y me dijo que quería hacer dos películas. Y yo respondí: "Mierda".
Brando ¿Cómo encarás un rol como este?
Del Toro Con los ojos cerrados. La forma de meterse es como cuando rezás, me parece. Es difícil. Empezás por leer lo que él mismo escribió, que es mucho y bastante bueno. Después vas a lo que otra gente dice o escribió sobre él. Tuvimos la suerte de estar con personas que lo conocieron: su mujer, algunos miembros de su familia, gente que lo conocía en Cuba y gente que lo conoció en Bolivia. De ahí empezás a construir el personaje. Esa es la base. Hay muchas imágenes y fotos del Che que también ayudan y el poco material fílmico que había: los discursos, escucharlo hablar. Y después con eso te ponés a construir y hacés tu propia historia. Al final, vas, lo hacés y lo descartás porque vas demasiado rígido. Es muy difícil.
Brando Interpretar a un personaje real debe ser más difícil que a uno de ficción
Del Toro Sí, tenés que pintar sin pasarte de los bordes. No podés andar imaginando cosas.
Brando ¿Viste muchas películas sobre el personaje?
Del Toro Vi algunas. No vi nada que no puedas haber visto vos. La mayoría son cosas que aparecieron en documentales. Hay unos pocos discursos: los de Naciones Unidas no están grabados completos, hay uno o dos minutos, no hay mucho. Pero en audio está todo. Lo cual es buenísimo.
Brando ¿Entonces tu entrenador para esto fue el propio Che?
Del Toro Sí.
Brando Te quemaste a vos mismo con cigarrillos en
Pánico y locura en Las Vegas, te lastimaste en serio en La cacería. ¿Cuán lejos sos capaz de ir por un papel?
Del Toro Ya no voy tan lejos. Maduré. Aquello era un signo de inmadurez. Ahora actúo.
Brando ¿Alguna vez sentiste presión?
Del Toro Bueno, sí. Cuando te encontrás con toda esa gente que lo conoció hay mucha pasión dando vueltas que te llega. No se puede describir. Y ahora tenés que hacerlo y sabés que lo van a ver. Pero lo único que esperaban era que yo diera lo mejor de mí. Es como me dijo Steven (Soderbergh) cuando empezamos: "Es imposible hacer una película sobre este tipo, intentémoslo". Si lo planteamos así, podemos probar. Que se vengan los gigantes, dale. Si es algo imposible, entonces no hay límite para cuánto podés intentarlo.
Brando ¿Entonces eso de alguna manera te hizo sentir más libre?
Del Toro Sí. De esa manera podés seguir intentando hasta el final. Es sólo mi interpretación sobre este personaje histórico. Hubo otros actores antes y habrá otras interpretaciones del Che. Nosotros tuvimos la suerte de poder conocer a mucha gente que estuvo con él. Eso es lo verdaderamente distinto de la película: todo ese trabajo que hicimos, toda esa investigación que nos llevó a conocer a toda esta gente, al menos a todos los sobrevivientes que estuvieron en con él en Bolivia. Todos lo respetan y no lo transforman en un dios. El es sólo un hombre, pero ellos estarían dispuestos a volver a ir ahí para rescatarlo.
Brando ¿Cuánto sabías del Che antes de hacer toda la investigación para la película?
Del Toro No mucho. Ahora está esta moda de remeras y calcomanías del Che. Pero cuando yo era chico en Puerto Rico, que es parte de Estados Unidos, no había remeras, ni libros de historia que mencionasen al Che. Y después, cuando hice la secundaria en Estados Unidos, menos todavía. Así que no sabía mucho. Esa fue, quizás, una de las razones que me llevaron a decir que no podía meterme con esta historia. Pero yo definitivamente quería hacerlo.
Brando Dijiste que no sabías mucho del Che antes de empezar a filmar la película y ahora cualquier chico de 14 años lo tiene en una remera. ¿Si las remeras hubieran existido en ese momento, hubieras sido uno de esos chicos rebeldes que lo adoraban?
Del Toro Yo estaba más con The Who y The Clash, aunque esta última es una banda muy política. Pero las remeras no estaban cuando yo era chico. Todavía soy un chico, igual. Creo que si hubiesen estado esas remeras cuando era chico, seguramente habría tenido una. La mayoría de la gente que usa esas remeras entiende la esencia del tipo, de no venderse, lo cual es sin duda un aspecto del Che.
Brando Despúes de haber estado interpretándolo tanto tiempo, ¿pensás que está bien descripto en el conocimiento generalizado que se tiene de él en la sociedad?
Del Toro Creo que un poco sí y otro poco no. Cualquiera que compra una remera del Che seguramente tiene onda. Mi experiencia es que si veo a alguien con una remera del Che, pienso que al menos tiene buen gusto. Están buenas esas remeras.
Brando ¿Cómo fue trabajar con Soderbergh?
Del Toro Fue terrible. No, estuvo buenísimo, pero rápido. Muy rápido, muy demandante. Fueron sólo 78, 79 días de rodaje, lo cual es muy rápido, y la mayoría eran planos generales. Me acuerdo de una escena en la segunda película, en la que estaba dando un discurso con asma, que hicimos en un día. Cosa que en otra película, incluso en otra hecha de forma rápida, hubiese tomado tres días, o dos y medio, como mínimo. Era un lunes y cuando terminamos realmente sentía que era viernes. Sentía que había pasado toda una semana.
Brando ¿Haber hecho todo de forma tan apurada aportó creativa y artísticamente? ¿O hubieras preferido tener más tiempo?
Del Toro Creo que la única manera que había de hacer esta película es la forma en que Steven la hizo. Es una cosa difícil de lograr que se haga de la manera en que la hicimos: en español, con poca plata, viajando por cinco países distintos. Si hubiera dependido de mí, todavía estaríamos en la selva. Tenía esta otra escena en la que no podía decidir cómo hacerla. Y tenés que tomar decisiones (lo cual también es algo muy del Che). O sea, hacerlo, mandarse, sin volver atrás. Y lo hicimos todo con ese espíritu.
Brando Ya dirigiste una vez, ¿volver a hacerlo es una posibilidad?
Del Toro No ahora, pero me gustaría explorarlo en algún momento.
Brando En la película trabajás con Demián Bichir, un actor mexicano que interpreta a Fidel Castro, ¿cómo fue colaborar con él?
Del Toro Excelente. Demián era fantástico. De hecho, él realmente salvó la película, porque el rol de Fidel es muy importante. Y no hay mucha gente que hubiese podido hacerlo. Fue increíble, llegó e hizo exactamente lo que necesitábamos. Todo el elenco es fantástico. Demián lo sabe, le dije en la cara que él de verdad salvó la película. Fue muy bueno trabajar con él y espero que la gente lo reconozca como se lo merece. No es algo fácil, y él es simplemente genial.
Brando ¿Es reconfortante hacer películas en español? Lo hiciste dos veces.
Del Toro Sí, totalmente. Pero es difícil. Probablemente sea más difícil porque mi español se cortó cuando tenía 13 años. El Che es un intelectual y eso lo complica aún más. Pensé que iba a llegar y me iba a resultar fácil. Pero no fue así. Tenés que prestar atención y es muy difícil hacer el cambio de idioma. Terminás con dolores de cabeza, porque el cerebro está como: "Auch, ¿qué estás haciendo?". Puede ser muy estresante por momentos, pero todo el mundo estaba tranquilo, y sobrevivimos.
Brando ¿Te vas a tomar un recreo ahora?
Del Toro Lo intentaré.
Brando ¿Tenés algún método para esos recreos? ¿Viajar te ayuda a aclararte la cabeza? ¿O preferís quedarte en tu casa sin hacer nada?
Del Toro Hacer nada es lo único a lo que puedo apuntar ahora. Me gustaría tomarme un descanso, pero ahora no pude hacerlo, tengo que ir a reuniones de negocios y todo eso. Veremos. Ya encontraré la forma de descansar un poco.
Brando ¿Te acordás del momento en que te diste cuenta de que eras realmente bueno en lo que hacés?
Del Toro Hago las mesas sin mirarlas, sólo martillo. No creo ser mejor que nadie, de verdad. O sea, soy mejor que mi primo.
Brando ¿Por qué creés que el Che era especial?
Del Toro Tenía una increíble cantidad de energía y deseo. Verdaderamente creía que la gente podía cambiar la historia. Es un producto de los 60, cuando quizás eso parecía posible. Ahora no está tan claro como entonces. La perseverancia, la moral, ser el rebelde, luchar contra la injusticia, defender a los olvidados, todo eso lo movilizaba muchísimo. Casi como Jesús, de alguna manera, aunque Jesús ponía la otra mejilla y el Che no. Pero el Che jamás aterrorizó a nadie. Algunos lo han acusado de ser un hombre del poder que estaba en esto por el poder mismo, pero si el sólo hubiese buscado poder, no se habría ido a Bolivia. Tampoco era un hombre que sólo quería sangre. En su diario de Bolivia hay muchos momentos en los que él podría haber aprovechado la situación para infundir un gran miedo que le hubiera permitido tomar lo que quisiera, pero no lo hizo. Estaba metido hasta el fondo, todo se venía abajo y él mantenía esa imagen. Es un hombre consecuente. Creo que lo que decía, lo defendió.
Brando Hay rumores de una nominación al Oscar. ¿Eso sería importante para vos?
Del Toro ¡Sí! Que lo traigan.
Épica revolucionaria
Hombre emblemático del siglo XX, la figura del Che Guevara resulta omnipresente. Habita en las monedas cubanas, pero también en las remeras y los tatuajes de jóvenes díscolos, en las pancartas políticas de los más variados partidos y ahora también en la pantalla de cine y por partida doble. Steven Soderbergh filmó dos películas –Che, el argentino y Guerrilla- donde retrata el ascenso y la caída del hombre que salió en moto para recorrer América y terminó muriendo en su intento por liberarla del capitalismo.
Protagonizada por Benicio del Toro, la primera parte arranca cuando el Che conoce a Fidel Castro en México y termina cuando ambos entran victoriosos en La Habana liberaba de la dictadura de Fulgencio Batista. En el medio, la figura del Che se erige como un revolucionario comprometido e impoluto, el Hombre Nuevo sobre el que él mismo teorizó.
Ahí, en esa carencia de pliegos en la construcción del personaje, se centran los principales problemas de Che, el argentino. La película está bien filmada y abunda en escenas bélicas al estilo de Rescatando al soldado Ryan, aunque incluso la obra de Steven Spielberg pinta con más sutilezas a sus personajes que la épica revolucionaria filmada por Soderbergh.
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