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Teatro: sobre los pornosonetos de Mairal

Inspirado en los Pornosonetos de Pedro Mairal, Ramiro Bailiarini dirige una pieza que reflexiona sobre el amor, la soledad y el desencuentro, enfocados con una visceralidad conmovedora. 

  • Julieta Vallina recita enfundada en cuero.

Por Alejandro Lingenti 

Ramiro Bailiarini estaba triste y desanimado cuando una amiga le pasó un volumen de los Pornosonetos de "Ramón Paz". Lógico efecto de alguna pena de amor, según recuerda ahora. Pero la lectura de esos textos provocativos y atrapantes que el celebrado escritor Pedro Mairal produjo oculto tras un seudónimo lo estimularon a ponerse en movimiento. Primero escribió una especie de pequeño manifiesto personal: "Quiero hablar, en este momento de mi vida, del desamor, de la verdad que existe en el desamor. Hoy creo que el amor verdadero es cruel, que es malo, y quiero poner eso en escena. Esta pieza es muy personal para mí. Quiero hacerla porque soy yo así ahora, y como ya sé que eso va cambiar, quiero que esto en lo que hoy creo exista y se sostenga en el tiempo por fuera de mí". Y pronto entonces se puso a trabajar en una obra muy particular que se puede ver los domingos a las 16.30 en el Abasto Social Club. 

"Un recital de pornopoesía amenizado por dos ninfos blancos en guitarra y batería. Una fiesta sadomasoquista": así define la propuesta Nadia Romina Sandrone, una de las colaboradoras artísticas del joven director (la otra es Josefina Gorostiza, bailarina y coreógrafa). Los dos ninfos a los que alude Sandrone son Julián Infantino e Ignacio Infantino Almeida, que con una batería y una guitarra eléctrica crean los climas ideales para que Julieta Vallina, transformada en una Gatúbela criolla, les ponga voz y alma a unos textos que se potencian a partir del imaginativo procedimiento teatral. Y la actriz se luce. Se compromete en un rol singular que exige mucha concentración y un dominio de la voz que le permita ir combinando intensidades en función de los requerimientos expresivos. 

"La propuesta que me hizo Ramiro fue formal", explica Vallina, también directora de Satori (Nada es real), que va los sábados a las 17 y los domingos a las 21 en el Centro Cultural Recoleta. "De movida, me dijo que la idea era recitar estos sonetos vestida con un traje de sadomasoquista antiguo, y que, al final del espectáculo, quería que no saludara al público. Acepté y empezamos a trabajar. Fue una tarea compleja aprender los sonetos y trabajar sobre el encabalgamiento: por momentos hay que unir las frases y por momentos hay que romper la musicalidad que el soneto conlleva... Buscar verdad en un texto tan artificioso es lo que más me costó, pero lo voy consiguiendo de a poco. También trabajamos lo corporal de este personaje andrógino. Y el recorrido por el que pasa: de la soledad al enamoramiento, para terminar otra vez en la soledad. Cuando leí por primera vez los textos quedé impresionada. Están exquisitamente escritos, con un lenguaje muy elevado, complejo y a la vez muy soez. Los temas con el amor, la soledad y el desencuentro, enfocados con una visceralidad conmovedora. Son muy jugados y proponen hablar de la sexualidad como parte de lo cotidiano, algo que todavía sigue siendo un tabú". 

Después de hablar con Mairal y ponerse de acuerdo para poder llevar a escena los textos, Bailiarini fue probando mentalmente diferentes ideas, hasta llegar a una que lo convenciera por completo. "De entrada pensé en un grupo de varias mujeres que fueran estrellas de rock. Fue lo primero que le dije a Mairal. Pero no se me terminaba de armar la voz de la obra con esas mujeres. Entonces empecé a trabajar en concreto con la música. La obra comenzó desde lo sonoro. Pensando en el amor como circuito que comienza, termina y vuelve a comenzar. Quería expresar eso sonoramente. A partir de tocar en una banda, Chico Láser, descubrí que disfruto y se me da muy bien la comunicación y el trabajo en equipo en el funcionamiento de banda. La música es trabajo en equipo. Por eso, armé una banda para hacer la obra. Una banda que toca esta estructura: 1) Obertura, 2) Primer acto: Yo solo, 3) Segundo acto: Yo garcho, 3) Tercer acto: Destruyo todo lo que construí. Hice la selección de textos a partir de esta estructura y empecé a buscar a la persona que pudiera llevar la voz. La voz de la obra podía ser la de un hombre, una travesti, una mujer o todo junto. Y todo junto fue Julieta Vallina". 

Pornosonetos, dirigida por Ramiro Bailiarini y protagonizada por Julieta Vallina. Domingos a las 16.30, en el Abasto Social Club, Yatay 666. 


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