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Rescate emotivo: el mini Buby

Un viaje directo a la memoria de toda una generación 

Un viaje directo a la memoria de toda una generación
  • La réplica del Peugeot 404 de carrera
 

Por José Montero 

Es un héroe de tu infancia a la altura de Karadagián o Carlitos Balá, pero pocos lo conocen. Se llama Haroldo Mahler, siempre le dijeron Buby y él le puso ese nombre a su fábrica de autos en miniatura, que arrancó de a poco, a partir de 1956, en el fondo de la casa familiar de Ranelagh, partido de Berazategui. Ensambló los primeros modelos con partes elaboradas por terceros y pronto este ingeniero naval y administrador de empresas controló todo el proceso. Sus réplicas metálicas, construidas bajo licencia de las automotrices, tenían un muy buen rodamiento, con suspensión incluida, lo cual las convertía en ideales para jugar en el piso del living. En 1968 lanzó la línea Mini Buby, los autos más pequeños, con reproducciones de los vehículos que se fabricaban en el país. 

Este Peugeot 404 de carrera salió al mercado a fines de los 70, según precisa Diego Casal, el mayor coleccionista de Buby. Gracias a Martínez de Hoz, la empresa de Mahler -que llegó a producir 200.000 autitos por mes con 250 empleados- se fundió a principios de los 80. Tuvo que deshacerse de las instalaciones de Ranelagh y de una fábrica en Villa General Belgrano, Córdoba. Comenzó de nuevo con otra planta en Don Torcuato. A partir de 1988, se reconvirtió exportando la mayor parte de su producción, con autos clásicos para adultos. Los 90, con Menem, le dieron la piña final. Se deprimió. Quedó resentido, con la certeza de que los gobernantes eran todos "fallutos". Hace unos años, la colección de Diego Casal se expuso en Berazategui, y Mahler se reencontró allí con sus creaciones. Tiene más de ochenta años. ¿Qué esperan para darle un reconocimiento mayor? 


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