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El difícil momento de la industria automotriz nacional

Mientras los importados multiplican sus volúmenes de venta de manera exponencial, cada vez se compran menos autos argentinos. Además, la nueva bicicleta eléctrica y el renacimiento del Alpine A110. 

Mientras los importados multiplican sus volúmenes de venta de manera exponencial, cada vez se compran menos autos argentinos. Además, la nueva bicicleta eléctrica y el renacimiento del Alpine A110.
  • La Ferrari y otros importados vuelven a venderse en Argentina.
 

Por Nahuel Coca 

Aunque parezca mentira, las políticas económicas de la alianza Cambiemos desalientan la venta de autos de fabricación nacional. No es un fenómeno buscado, sino la consecuencia accidental de una serie de políticas monetarias, fiscales y productivas que permiten que el precio de los vehículos importados sea mucho más competitivo que el de los nacionales. 

Por un lado, los impuestos a los vehículos importados tuvieron una reducción el año pasado respecto de aquel "impuestazo" a los autos de lujo de 2014. Por el otro, la flotación del precio del dólar -a costa de la constante toma de deuda- permite mantener el valor de los importados, mientras que los de fabricación nacional aumentaron un 25% en dólares en un año, como consecuencia de la inflación. 

Las estrategias de marketing de las distintas marcas dejan en evidencia que los márgenes de ganancia en dólares que venían teniendo en los últimos dos años eran muy altos: de otra manera, no se explica cómo un vehículo de gama baja, que rondaba los $200.000, pudo tener una "bonificación" de entre US$ 2.000 y US$ 3.000. Evidentemente, si Argentina es uno de los países con mayor carga impositiva sobre los automóviles -cerca del 50% del precio de lista son impuestos, o más, según la gama-, también es uno de los que tolera mayores márgenes de ganancia por vehículo, a pesar de la queja permanente de las terminales sobre los costos laborales. 

Nacionales o importados, los autos en nuestro país están entre los más caros del mundo. Tanto fabricantes como importadores aprovechan la falta de acceso a bienes inmuebles en la clase media para mantener altos los precios. Con aquellas restricciones de Guillermo Moreno en el recuerdo, las marcas que producen en el país comienzan a traer nuevos modelos de afuera, y nuevos actores se radican en el país para hacer lo mismo. 

Frente al fenómeno, los importadores se relajan y bajan un poco los números. La Toyota Rav4, según el modelo, vio una reducción en su precio de lista de hasta US$ 11.000. El pequeño Smart de dos y cuatro puertas tuvo una baja de entre US$ 1.500 y US$ 2.900, según la edición. En los coches de alta gama como el Jaguar XE, la baja fue de US$ 6.000. Las marcas líderes como Audi, BMW y Mercedes-Benz aumentan sus ventas en comparación con 2015, pero sienten la competencia de importadoras como Alfa Romeo, Volvo o Subaru, con buenas propuestas y precios competitivos. 

Y como si esto fuera poco, el blanqueo de capitales permite comprar bienes muebles (como un auto) con una retención mínima. Aprovechando esta medida, muchos importadores decidieron volver a traer marcas de lujo como Ferrari, que no tenía concesionario propio desde la crisis de 2001. Su modelo F12 Berlinetta cuesta US$ 915.000, y es actualmente el coche más caro del país. 

Los amantes de los fierros estarán encantados de ver otra vez novedades de primer nivel por nuestras calles. Sin embargo, una vez más y como en la década del 90, el placer de contar con más y mejores modelos será a costillas de la industria nacional. La participación de autos argentinos en el total de ventas fue del 47,7% en 2015: hoy está en el mínimo histórico del 25,7%, casi la mitad, mientras la venta de algunas marcas importadas crece hasta un 500%. 

HACERSE RICO PEDALEANDO 

El exceso de autos, el colapso de los servicios públicos de transporte y la expansión de las bicisendas convence cada día a más personas de andar en bici. Es una lástima que ya no estén disponibles ni el plan Ahora 12 ni el que ofrecía el Banco Ciudad, con hasta 50 cuotas sin interés, para los clientes que se quieran subir a las dos ruedas. 

Mientras los importados multiplican sus volúmenes de venta de manera exponencial, cada vez se compran menos autos argentinos. Además, la nueva bicicleta eléctrica y el renacimiento del Alpine A110.
  • La primera bicicleta eléctrica argentina
 

No es lo mismo pedalear cinco kilómetros por día para ir al trabajo que 15 o 20, y por más en forma que esté el ciudadano en cuestión, difícil será que pueda reemplazar los medios masivos de transporte -o el auto- si la distancia es considerable. 

Para muchos, la compra de una moto o scooter es un salto impensado, por miedo o falta de experiencia. El ritmo más tranquilo de las bicis y la posibilidad de circular por las sendas se suma a los argumentos ecológicos: una bicicleta motorizada es una buena opción. Sin embargo, las que usan motores a explosión no solo son rústicas y ruidosas, sino que su calidad general de construcción suele dejar mucho que desear. 

Desde hace algunos años, un grupo de emprendedores platenses crearon la primera bicicleta eléctrica argentina, y la bautizaron Emov. Al principio fue un prototipo en busca de inversores, pero actualmente es un fenómeno creciente que hasta contempla un sistema de fomento monetizado. 

La Emov Brina ya se puede comprar online, y los interesados en probarla, antes de poner el dinero sobre la mesa, pueden hacerlo en la ciudad de las diagonales, previa cita. Sacando el detalle de que hospeda las baterías de litio en el centro de un voluminoso cuadro sellado, la Emov Brina es una bicicleta común, con cambios y frenos a disco, con la que se puede pedalear y quemar calorías hasta que la pachorra se imponga. 

Se ofrece en ocho versiones con distintas capacidades de carga, autonomías y velocidades máximas. El modelo de 350 watts, con batería de gel, puede hacer hasta 32 kilómetros con una sola carga y levanta un poco más que 30 km/h. Su precio es de $19.900. La más potente, que estará disponible a fin de año pero que ya se puede reservar, tendrá una batería de 1500 watts, una autonomía de 22 kilómetros pero una máxima de 60 km/h. Este modelo costará poco más de $44.000 y la buena noticia es que se pueden financiar con algunas tarjetas. 

Un detalle interesante de estas bicis -que pronto serán usadas por el Correo Argentino para hacer entregas- es que permiten ganar dinero a partir de la recomendación a terceros. Lo más importante quizás no sea eso, sino la opción por un hábito más saludable, ecológico y sustentable. Y económico: según sus fabricantes, con $1 de carga de energía se pueden recorrer 100 kilómetros. 

FIERREROS FRANCESES, DE FIESTA 

La marca Alpine fue, durante cuatro décadas, una pequeña usina de vehículos livianos y divertidos. Su mayor hito: el A110 Berlinette, que con un pequeño motor de 1,3 litros, pero una carrocería de peso pluma, conseguía una experiencia de manejo muy divertida. Era un coche perfecto para pistear a diario, y no fueron pocos los que lo embarraron en carreras de rally y turismo de todo el mundo. 

Asociada a Renault al comienzo, en 1973 fue adquirida por aquella, que se quedó con la fábrica en la ciudad de Dieppe. Los años pasaron y Renault usó la planta para fabricar sus autos Sport. La marca fue lentamente relegada y, a mediados de los 90, un par de prototipos de dudoso diseño fueron archivados y nada se supo desde entonces. 

Mientras los importados multiplican sus volúmenes de venta de manera exponencial, cada vez se compran menos autos argentinos. Además, la nueva bicicleta eléctrica y el renacimiento del Alpine A110.
  • El Alpine A110 vuelve al ruedo
 

A mediados de la década pasada, Renault adelantó que quería reflotar Alpine. La crisis de 2009 dejó tan golpeada la industria francesa que todos los planes se vieron demorados. Finalmente, en el mes de marzo y en ocasión del Salón Internacional de Ginebra, la marca presentó su primer modelo nuevo en casi 30 años. 

La edición moderna del A110 homenajea a aquel modelo icónico de la industria francesa y lo impulsa a toda velocidad al siglo XXI. Al igual que el Alfa Romeo 4C, el A110 pesa muy poco (1.080 kilos) y tiene un motor de 1,8 litros alimentado con turbo de 250 caballos, que muy probablemente sea una evolución del que hoy equipa al Mégane Coupé RS. De la misma manera que el 4C tiene motor central, montado sobre el eje trasero hacia dentro, y así consigue una distribución óptima del peso. Con técnicas en matricería de aluminio, Renault no se animó a presentar una versión con manual: solo viene con caja automática secuencial de doble embrague y siete marchas. 

Su peso y su potencia permiten una relación entre ambos factores tan buena como la de un Ford Mustang o un M-B AMG C63, que lo duplican en potencia y en peso. A diferencia de autos como el Porsche 911 -al que casi empata en una picada-, su peso está distribuido de un modo más eficiente. 

La capacidad de maniobra de autos como el Alpine A110 o el Alfa 4C los hace únicos y muy raros en el actual mercado de deportivos chicos. A la vez que incorporan tecnología de competición que solo podía verse en supercars millonarios, su precio de venta es accesible para un público joven que puede darse el lujo de tener un pequeño auto de carreras en el garaje. Será difícil conseguir un ejemplar de esta primera edición. La preventa del A110 ya se lanzó y solo 1.955 unidades verán la luz en la primera etapa. ¿Su precio? Superbueno, considerando el producto. Si un Alfa 4C se obtiene en Europa por ? 63.000, solo faltarán ? 58.000 para hacerse acreedor de un nuevo símbolo de la deportividad francesa. Y voilà. 


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