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Destilados premium fabricados en Argentina

Las espirituosas locales están conquistando las barras de calidad. El ataque sobre la última frontera de la coctelería. 

Por Andy Cohen

Hasta hace muy poco, la frontera era estricta. De un lado del espectro, los bares mediocres, con oferta de destilados nacionales. Del otro, las barras de lujo, usando bebidas del mundo. Una división que suena a prejuiciosa, pero que no lo era: a diferencia de lo que sucede con las bebidas fermentadas (es decir, vinos y cervezas), las espirituosas argentinas tenían -y, en muchos casos, todavía tienen- una deuda pendiente con la alta gama. "En el país hay una gran cultura de producción de aperitivos, pero no pasa lo mismo con las espirituosas, con excepción, si se quiere, de la ginebra, aunque tampoco apostando al segmento de la alta calidad", dice Tato Giovannoni, no solo el más reconocido bartender de la Argentina, sino también el creador de Príncipe de los Apóstoles, el gin premium nacional que hoy se ofrece en buena parte de las mejores barras de Buenos Aires. Para elaborar este gin, Tato compró el mejor alcohol de cereales tridestilado del mercado y le sumó sabor local macerándolo con yerba mate, peperina y eucaliptos, junto con los botánicos tradicionales como el enebro o la piel de pomelo. Esa mezcla luego la redestiló en un alambique de cobre en Sol de los Andes. El resultado es único y delicioso. 

Cuestión de actitud

"Las destilerías internacionales tienen muchos más años elaborando y exportando, están muy posicionadas. Pero es cuestión de tiempo", dice Gastón Blondel, presidente de Cluster Wine, una distribuidora de vinos premium que en su porfolio suma Christallino, un eau de vie de peras Williams al estilo de los schnapps alemanes. Hasta hace unos pocos años, este spirit se exportaba en su totalidad a Alemania, país en el que era vendido como producto propio. Hoy, una pequeña parte de la producción se presenta con marca nacional en nuestro país. 

Ambos ejemplos son terminantes: en la Argentina se puede lograr alta calidad en destilados; lo difícil es la comercialización. Tapaus fue una reconocida destilería mendocina, con una amplia línea de productos (grapa, gin, brandy, licores y otros). Pero tras años de lucha, terminó cerrando sus puertas. Lo mismo le está sucediendo hoy a Isla Ñ, una empresa radicada en Tucumán, donde aprovechaban la caña de azúcar para elaborar una muy buena línea de rones. 

"El mercado local no alcanza, y con el dólar deprimido tampoco podemos exportar", dice Pablo Ibarreche, fundador de esta marca. Por suerte, hay casos que logran éxito relativo, al menos exportando, como la marca Primo, un vodka mendocino preparado a base de la destilación de vino malbec, que en la cata 2013 de The Fifty Best obtuvo la doble medalla de oro. A Primo se suman también varias grapas ultra premium, con el respaldo y la trayectoria de algunas de las bodegas más reconocidas del país. 

Está claro que hay destilados donde la Argentina no puede competir: aquellos que exigen inversiones millonarias (como el whisky premium con sus largos tiempos de añejamiento) y los que mantienen tradiciones geográficas legales (el tequila, la cachaça, el pisco). Pero sí puede hacerlo en las principales categorías mundiales, como gin, vodka y ron. Hoy, los veinte mejores bares de Buenos Aires ofrecen cócteles con Príncipe de los Apóstoles. Y esto es una clara demostración de que hay un camino posible. 

Tres cócteles bien nacionales 

Oscarcito

Más allá de que, según la tradición alemana, los schnapps se beben puros al finalizar la cena, en este caso la barra del bar 878 creó este cóctel a base del eau de vie Christallino, que logra mostrar la versatilidad y calidad de uno de los mejores destilados nacionales.

Ingredientes:
40 ml de Christallino
20 ml de Campari
20 ml de ron blanco
1 golpe de Angostura bitters

Refrescar todos los ingredientes en un vaso de composición con abundante hielo entero. Colar en una copa cóctel previamente refrescada.

Apóstoles Gin&Tonic

Cuando Tato Giovannoni creó el gin Príncipe de los Apóstoles, lo hizo como respuesta personal a la moda mundial que posicionó al gin tonic como trago del momento. Y así es como recomienda hacerlo.

Ingredientes:
50 ml de gin Príncipe de los Apóstoles
200 ml de Pulpo Blanco (un agua tónica, también elaborada por Tato, que está por salir al mercado; mientras tanto, se pueden usar pequeñas botellitas de Schweppes o Cunnington).

Colocar la tónica en un copón de vino con abundante hielo. Agregar la tónica. Decorar con piel de pomelo.  

Primo Dry Martini

La mejor manera de probar un destilado nuevo es en cócteles simples, donde la bebida no solo no sea enmascarada por sabores que le compitan, sino que además se potencien sus bondades. En el caso de este vodka, que es mucho más aromático que los usuales, esto se podrá comprobar en un clásico Martini decorado con una uva, en honor a su destilación.

Ingredientes:
60 ml de Primo vodka
15 ml de vermut dry (ideal, de origen francés)
1 uva roja

Refrescar el vodka y el vermut en un vaso de composición, con abundante hielo entero, por unos treinta segundos. Doble colar en una copa de Martini previamente refrescada. Decorar con una uva roja dentro.

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