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Disparen con semillas: las guerrillas urbanas llegan a Buenos Aires

Militantes del medioambiente que recorren las metrópolis tirando bombas verdes, plantando libros y vistiendo árboles con crochet para transmitir su mensaje.De eso se trata la nueva guerrilla urbana. 

Militantes del medioambiente que recorren las metrópolis tirando bombas verdes, plantando libros y vistiendo árboles con crochet para transmitir su mensaje.De eso se trata la nueva guerrilla urbana.
Por Ariana Pérez Artaso

Ocupar las calles en silencio, marcarlas, devolverles su sentido público, mejorarlas. Batallas chiquitas, casi de esquina, que despierten la curiosidad de los transeúntes, son las que libran las nuevas guerrillas urbanas, grupos incruentos que no pretenden matar a la bestia de neón que amenaza con comernos todos los días, sino dulcificarla, teñirla de colores y acariciarla un rato en su propio territorio, cuando está desprevenida o mientras duerme. 

Y es que la ciudad no tiene por qué ser el enemigo -combatirla ya sería una pelea perdida de antemano-, pero sí un blanco para transformar; sin balas, sin palos, pero con un mensaje claro que tiene que circular: "el buen vivir es para todos".  

Los operativos comando de estos escuadrones de la paz no siguen una única táctica y no necesitan del consenso social para concretarlos. Ellos no responden a un único jefe, ningún núcleo les marca el norte. Se mueven por las grandes metrópolis del mundo sin tanto bochinche, a pie o en bicicleta, poniendo cara de nada y sin despertar sospechas. 

Militantes del medioambiente que recorren las metrópolis tirando bombas verdes, plantando libros y vistiendo árboles con crochet para transmitir su mensaje.De eso se trata la nueva guerrilla urbana.
Si alguna vez, caminando por Palermo o Colegiales, te cruzaste con un árbol o un poste de luz vestidos al crochet, fuiste testigo de un atentado firmado por la Guerrilla Knitting, un movimiento que inició Magda Sayeg en Texas y que hoy va dejando sus coloridos grafitis de lana por Buenos Aires y otras tantas ciudades (quien les escribe vio rastros del grupo armado con agujas y ovillos en la subida a un glaciar en Ushuaia). ¿Qué pretenden? Arrancar una sonrisa o una pregunta, contagiar la energía de los colores. 

Quizás la corriente más fuerte de este conglomerado variopinto de beligerantes sea la de la Guerrilla Gardening, compuesta por aliados espontáneos de la flora que van atacando con sus bombas de semillas baldíos abandonados, canteros yermos y rincones de tierra olvidados. El objetivo no solo es crear más espacios verdes, sino también alimentar a la ciudadanía y liberarla del rol pasivo de consumidor, para que cada uno pueda hacerse cargo de su propia nutrición. Una de sus cuadrillas primigenias -y hoy de las más grandes a nivel mundial- data de principios de la década del 70. 

Se trata de Green Guerrillas, encabezada por la artista Liz Christy, que por aquel entonces logró transmutar diversos rincones estériles de Nueva York en floridos parques públicos. 

Desde 2009 Argentina cuenta con su propia escuela de resistencia verde. Se trata de Articultores, un movimiento que promueve la cultura libre, los desarrollos sostenibles y el tránsito sin barreras de las personas. Judith, que prefiere no clausurarse sobre sí misma con un apellido, es su alma máter. Ella explica que el epíteto de "guerrilla" lo llevan, al igual que el resto de los grupos que pululan por ahí, porque no le piden a nadie autorización para actuar. "En nuestro caso -dice Judith desde Madrid-, usamos dos herramientas para hacerlo: la guerrilla de comunicación y la de acción. Esto incluye una campaña muy fuerte en la que salimos y atacamos lugares puntuales que creemos que son de un alto impacto en la comunidad". 

Por estos días, la obra de los Articultores se reproduce en provincias locales y otros tantos países de los cuales Judith no lleva la cuenta ni fiscaliza: cualquier persona puede copiar su formato sin pedir permiso. Eso es parte del plan. Lo importante para la articultora "es que la gente sepa que los ataques son fáciles: solo hay que hacerse de tierra, arcilla y semillas para salir a bombardear".  

Así van por la vida estos bellos activistas, guerreando contra lo dado y asaltando lo estanco. Sus cruzadas convocan desde el juego y el deseo de poder hacer más justa y amigable la vida urbana. 

Militantes del medioambiente que recorren las metrópolis tirando bombas verdes, plantando libros y vistiendo árboles con crochet para transmitir su mensaje.De eso se trata la nueva guerrilla urbana.
Contiendas de acá y allá
A la movida ecológica se le suman otras tropas combativas que pujan por mejorar las urbes. Aquí, algunas de las más relevantes:
Guerrilla Girls: Originalmente fue un colectivo feminista que nació en Nueva York, en 1984, para defender el lugar de la mujer en el arte. Usaban máscaras de gorilas, minifaldas y medias de red, y fueron emuladas en países como Inglaterra y Francia. En la actualidad, diversos grupos artísticos en Estados Unidos tomaron la posta para sucederlas.
Guerrilla de tránsito: Corriente impulsada por ciclistas y activistas que imprimen ciclovías, señalizaciones y mensajes en contra del uso del auto. Un caso con bastante repercusión fue el de Apocalipse Motorizado, que en San Pablo se encargó de pintar líneas peatonales y para bicicletas en pasajes peligrosos mientras todos miraban en casa los partidos del último mundial de fútbol.
Guerrilla Poetry: Estrategia de marketing para difundir la obra de poetas under que consistió en introducir, clandestinamente, tarjetas con poemas cortos dentro de libros, en bibliotecas o en librerías.
Guerrilla Libraries: Surgió con las minibibliotecas ambulantes que el grupo Bibliotecarios Urbanos Unidos instaló después del cierre de varias casas de lectura debido al paso del huracán Sandy en Estados Unidos. Hoy, estos expendedores de historias siguen presentes en las calles, ofreciendo a los caminantes libros que pueden no ser devueltos.

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