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Un bocado de cultura: gastronomía y arte en Buenos Aires

Saliste del teatro, de una muestra o de un recital y la pregunta inevitable te ataca: ¿Y ahora a dónde vamos a comer? No te muevas, porque acá te decimos cómo tener todo en uno: arte y comida. 

Saliste del teatro, de una muestra o de un recital y la pregunta inevitable te ataca: ¿Y ahora a dónde vamos a comer? No te muevas, porque acá te decimos cómo tener todo en uno: arte y comida.
Por Natalia Kiako
Fotos de Xavier Martín


La movida cultural en Buenos Aires es infinita y bien intensa. La agenda de recitales, obras de teatro, presentaciones o muestras despliega un mapa lleno de opciones, pero a veces no es tan fácil encontrar dónde completar el plan con una cena que también merezca aplausos. Por eso, elegimos cuatro lugares en los que el teatro, la música, la literatura y la plástica se dan cita con una de las más Bellas Artes: el buen comer. 

Saliste del teatro, de una muestra o de un recital y la pregunta inevitable te ataca: ¿Y ahora a dónde vamos a comer? No te muevas, porque acá te decimos cómo tener todo en uno: arte y comida.
Café PROA: bellas artes & Campari al atardecer

A metros del río, y a pasos de Caminito, PROA invita a acercarse a las artes visuales sin temor a morir de tedio en un museo. La fundación está dedicada especialmente a artistas del siglo XX, con exhibiciones de fotografía, video, diseño y hasta música electrónica. Los martes es día de entrada libre para docentes y estudiantes; el mejor momento para compartir con gente joven, aunque toda la semana circulan artistas, críticos y curadores, visitando también la librería, cómoda y bien nutrida en su rubro, donde podés sentarte a hojear tranquilo lo que quieras. 

El café en el piso superior es el mejor final para la recorrida. La vista al río desde la terraza, el espacio moderno y el perfil del público (entre internacional y artie) ayudan a que mires de golpe la ciudad con otros ojos: la Vuelta de Rocha, el puente Avellaneda. hasta el Riachuelo parece otro. 

Acá también vas a encontrar muestras temporarias de artistas contemporáneos, invitados a intervenir la arquitectura y a recrear los individuales del Café. 

Por eso, la onda del lugar -moderno, cómodo y descontracturado- impide el "efecto museo". Y el menú del chef Lucas Angelillo está en la misma línea. En la semana, para los que se hicieron una escapada o trabajan por ahí, se ofrece el "Menú del artista": almuerzos rápidos y de estación, con bebida y postre. Los platos más pedidos son las ensaladas de salmón, la tarta de cebollas confitadas y los sándwiches vegetarianos. 

Los fines de semana, para un atardecer de película en la terraza con vista al río, pedite un Campari con naranja y quizás unos blinis de salmón, pizzas con queso brie o las picadas clásicas para compartir. Y si andás en un plan menos glamoroso y más familiar, los sábados y domingos hay talleres al aire libre en la vereda para los más chicos, y un "Menú para pequeños artistas": milanesitas con guarnición o pasta. 

Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca.
Tel.: 4104-1000 / 4104-1003
Martes a domingos, 11 a 19.
www.proa.org
 

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El Camarín de las Musas: teatro off & pastas rellenas

Hace once años, Emilio Gutiérrez estaba muy entusiasmado aprendiendo a bailar salsa. Sin soñar todavía con una sala de espectáculos, abrió un espacio donde dar y tomar clases, acompañado por un lindo restaurante de bajo perfil. Dos meses después, llegó la hecatombe de 2001. Pero, contra todo pronóstico, desde aquel entonces hasta hoy, el Camarín de las Musas no hizo más que crecer: actualmente son cuatro las salas rebosantes de programación y cursos de teatro o danza contemporánea, junto a un café-restaurante abierto todo el día. 

El camarín es una cita ineludible en el ramillete de propuestas teatrales que pueblan la zona del Abasto, con una estética muy cuidada y un ambiente cool pero nunca fashion. Buscar en la programación del Camarín es una forma de afinar la puntería cuando no sabés nada de teatro. Lo más probable es que termines en una obra interesante, entretenida, lejos del circuito comercial y los musicales de Corrientes. 

El teatro es el alma del Camarín y alrededor de él gira todo. El restaurante está ahí para acompañar la movida cultural y sabe adaptarse muy bien a su papel de reparto: es un espacio tranquilo y bonito, con música al volumen justo y una carta breve pero completita, una cocina fresca y sin ínfulas. Siempre hay pastas, pollo y carne, alguna opción vegetariana y buenos vinos. 

Lo importante acá es saber elegir qué acompaña mejor a tu plan. Si fuiste temprano a sacar entradas, premiate con un desayuno clásico, un buen café con leche y tostadas con queso y mermelada. Si te anotás en una clase de actuación, un almuerzo de tarta con ensalada es lo mejor antes de seguir tu día. Si vas solo, tomá un libro de la biblioteca y quedate a leer tranquilo, que tienen una buena selección de té y alguna torta para acompañar. 

Para completar el panorama hay varios postres clásicos y una carta de vinos interesante, aunque los tragos son los favoritos del público -las caipiriñas salen una detrás de otra-. 

El restaurante sigue abierto hasta la madrugada para no quedarse nunca sin la cena, y un buen dato: sacando entradas online, hay siempre alguna promoción. 

Mario Bravo 960, Almagro, C.A.B.A.
Tel.: 4862-6394 / 0655
Lunes a domingos, de 8 al cierre.
www.elcamarindelasmusas.com
 

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Orsai: literatura & pizza

Esta es una de las pocas ofertas del tipo "café literario" que se encuentran en San Telmo, aunque quizá sería mejor definir a Orsai como "pizzería cultural". No vas a encontrar acá a los escritores más célebres, sino a los más vigentes de la literatura local. Periodistas, narradores, ilustradores, poetas y un público agradecido, no tan palermista, con ganas de tomar algo en un lugar con onda, pero sin maquillaje. 

Para entender qué es Orsai, hay que remontarse al proyecto que le da pie, anterior a cualquier iniciativa culinaria. Quienes no conozcan el blog o la revista Orsai, sepan por lo pronto que se trata de un proyecto editorial creado por Hernán Casciari (escritor argentino residente en Barcelona), nacido singularmente de estos tiempos, que tiene mucho que ver con la digitalización de la vida entendida de otra manera: como una oportunidad para barajar y dar de nuevo entre los autores, los lectores, y el resto del panorama editorial que pareciera estar quedándose en el pasado. Así nació -primero el blog, luego la revista- Orsai, con una base consuetudinaria de libertad de lectura gratuita online y supresión de intermediarios para la bella versión en papel y con un entusiasmo voraz en los lectores, que hoy se nota en cada mesa del bar. Orsai produce una suerte de fanatismo en su público, en gran parte por sus notables contenidos, pero también gracias a su impronta, al factor independiente y autogestionado, al peculiar estilo sui generis con el que se dan las cosas. 

A mediados de 2011, de la misma manera intempestiva, alegre y poética, surgió un nuevo plan. El bar abrió con la idea de convertirse en un espacio de encuentro para los seguidores de la revista; una suerte de apéndice gastronómico-literario. Los lectores de Orsai no suelen ser "consumidores" pasivos de la revista, sino que intervienen, discuten, forman una suerte de club, interactúan con quienes forman el universo Orsai: así es que la revista se maneja íntegramente por suscripción. 

Hoy, el bar tiene una librería propia, presentaciones de libros, tocan algunas bandas, hacen muestras de pintura y de arte. Todos los jueves se organizan lecturas (dentro del ciclo "Los mudos"), y cada dos meses se presenta un nuevo número de la revista con un evento que es casi una fiesta de amigos. 

Desde marzo, abren para el desayuno, junto con los talleres matutinos Orsai: grupos de narrativa, crónica, perfiles, ensayo e ilustración; a cargo de grosos como Pedro Mairal, Gonzalo Garcés y Josefina Licitra. Cuando pase por la ciudad, por supuesto, también Casciari hará lo suyo. ¿Qué comer en Orsai ? Aunque parece lo de menos, la pizza es deliciosa, en especial la "Gran Comequechu", recomendación e invención de la casa, con cebolla acaramelada y champiñón. Además de pizzas y empanadas, Orsai promete "bestiales picadas mercedinas: salame quintero, queso de campo y pan galleta". Y claro, siempre infaltable, una cerveza rubia bien fría. 

Humberto Primo 471, San Telmo.
Tel.: 4307-0656
Miércoles a sábados, hasta la madrugada.
www.editorialorsai.com
 

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Café Vinilo: música & papas rústicas

En una zona palermitana-pero-no-tanto, Café Vinilo es un bastión del mundo de la buena música que quizás no suena en la radio. En la parte delantera del local funciona un pequeño restaurante de atmósfera relajada, donde siempre se escucha algún disco de la colección de vinilos de la casa. En la parte de atrás, está la sala de recitales con formato de café-concert: un escenario, un buen piano y mesitas para el público, que también puede tomar o picar algo durante la función. Y en el medio, un patio antiguo lleno de plantas, donde cada noche se arma una suerte de club social-musical: la charla jugosa y espontánea entre los que toman algo de parados, los que salieron a fumar y los músicos que acaban de tocar. Así como una panza redonda es buena señal en un chef, el nivel musical de Vinilo puede adivinarse por los artistas que lo visitan, arriba y abajo del escenario: Diego Schissi, Adrián Iaies, Dino Saluzzi, Liliana Herrero, Fernando Cabrera, Cecilia Todd, Luis Salinas, Ana Prada, Yusa, Orozco Barrientos, los integrantes de Puente Celeste, Aca Seca, El Arranque, entre muchos otros. Una lista de nombres que también refleja el estilo de la programación: condensa propuestas de folklore, tango o jazz, cosechando hitos de la escena independiente sin cerrarse sobre ningún género. 

En materia gastronómica, podríamos decir lo mismo. Hay un poco de cada cosa, y de alguna manera todo suena bien. Para picar, empanadas de humita con lluvia de semillas, bastones de queso y, un favorito del público, las papas rústicas. Para un almuerzo liviano, tenés sándwiches de palta o ensalada de atún. Otra opción más poderosa son los milanesines de pollo o los sándwiches de bondiola. Y, avanzada la noche, lo mejor es el pantano de chocolate con helado, un cierre a toda orquesta. Hay limonada casera y cerveza artesanal en sus variedades. 

Los espectadores habitués son de distintas tribus, edades y estilos. Está el público joven seguidor de la movida de cantautores y también hay verdaderos adoradores de ciertos artistas que no se pierden un solo show en todo un ciclo de conciertos. Tanto es así que existe el "Club Vinilo", al que pueden asociarse los melómanos y así volver cada noche, sintiéndose como en casa. 

Gorriti 3780, Palermo.
Tel.: 4866-6510
Lunes, 12 a 17. Martes a viernes, 12 a 2. Sábados y domingos, 20 a 2.
www.cafevinilo.com.ar
 

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