Último momento

 

Leer en

Canadá gastronómico: merodeando por Toronto

Alejandro Maglione nos abre las puertas de lo mejor de la gastronomía canadiense. 

Alejandro Maglione nos abre las puertas de lo mejor de la gastronomía canadiense.
Por Alejandro Maglione
amaglione@lanacion.com.ar / @crisvalsfco
Especial para ConexiónBrando


El asunto

Hay cosas que se demoran en aparecer en nuestras vidas y cuando suceden uno se pregunta ¿por qué no lo hice antes? Esa misma pregunta se la escuché a Sofía Loren cuando visitó la Argentina por primera y única vez. Las vueltas de la vida hicieron que me viera involucrado en esa movida, y en un momento que nos quedamos solos con la inolvidable diva, estando todavía choqueada por el movimiento de gente que acompañaba sus movimientos y el cariño que le demostraba, me dijo: "Alejandro, antes de venir creí que no me conocerían en su país, y ahora me pregunto: ¿por qué me he demorado tanto en venir?".  

No soy Sofía Loren, ni en Toronto hubo movimiento de masas en torno a mi visita, pero como dije, la pregunta fue la misma: siendo que he ido tantas veces a New York, Oklahoma, Los Angeles, Washington o Boston, ¿por qué nunca Toronto figuró en mis itinerarios? 

Toronto

Esta ciudad y Canadá mismo, tienen una relación parecida que se puede encontrar cuando se conversa sobre Buenos Aires con la gente de Montevideo. Nadie insinúa que se iría a vivir al otro país, si no fuera por necesidad, pero se alegra de tenerlo tan al alcance para de tanto en tanto darse un baño de ruido, cosmopolitismo, espectáculos o lo que sea que la gran ciudad tenga para ofrecer. 

El canadiense, al menos el que reside en la provincia de Ontario, donde se encuentra Toronto -también conversé con un periodista originario de Quebec- tiene un comportamiento mucho más calmado, más provinciano, muy enfocado en la calidad de vida, que el que tiene un ciudadano norteamericano de alguna de las ciudades que he mencionado. 

Los habitantes de Toronto no cesan de hacer notar que su ciudad tiene una fuerte nota multicultural. Como si hiciera falta: en el aeropuerto me recibió Roberto, un ecuatoriano encantador; uno de los ángeles que me cuidó en la visita es una hija de argentino y nicaragüense; los choferes de los taxis son casi todos paquistaníes o venidos de la India; los chinos son una presencia palpable; los afroamericanos se sienten a sus anchas en esta tierra. La diversidad de razas es enorme y más que palpable. 

Los paisajes urbanos son difíciles de diferenciarlos con los de una ciudad como New York. Sus veredas de cemento alisado; sus calles lanzando bocanadas de vapor de tanto en tanto para mantenerse libres de nieve o hielo; el tipo de edificación. Una limpieza omnipresente, no importa donde uno se encuentre. Una fotografía tomada en su centro permite confundir ambos paisajes urbanos perfectamente 

Alejandro Maglione nos abre las puertas de lo mejor de la gastronomía canadiense.
Canadá

Creo que muchos tenemos una imagen formada de Canadá. A priori, lo sentimos como un país amigable, del que sabemos poco y nada, y que las fotografías a las que accedimos alguna vez, nos muestran bosques de robles otoñando, con una paleta de colores casi única en el mundo por su tamaño. Lo suponemos, sin equivocarnos, que es un país donde el frío es protagonista de buena parte del año, si bien Toronto tiene un extenso período de primavera-verano, que la diferencia de las ciudades ubicadas más al norte. 

Segundo país con mayor superficie en el mundo, tiene una población de poco más de 32 millones de habitantes, distribuída en un 80% en pueblos o ciudades localizadas sobre la frontera norteamericana. La vastedad de los espacios territoriales totalmente vacíos es inquietante. 

Su población tiene la característica de sentirse europea, en tanto que su jefe de Estado es la mismísima Reina de Inglaterra, algo que, sospecho yo, no le debe encantar demasiado al 22% de población francesa -unos 8 millones de habitantes- que pueblan la región anglo parlante. Esta es una amable conjetura mía, porque debo reconocer que en el tiempo que estuve no escuché un solo comentario poco simpático de una comunidad hacia la otra. 

Alejandro Maglione nos abre las puertas de lo mejor de la gastronomía canadiense.
  • An Sibin
La gastronomía

El objetivo de esta visita fue introducirme en el quehacer gastronómico de esta capital económica del Canadá, aspecto de la que poco o nada había escuchado a este respecto. Así que, para no perder ni un minuto, habiendo aterrizado a las 5 de la mañana, instalado por un par de días, en el fabuloso Fairmont Royal York Hotel, ya a las 13:30 (ojo con la puntualidad, porque a uno lo dejan de a pie, sin miramientos, si se retrasa) ya estaba listo para ponerme a las órdenes de Vanessa Samarriba de la oficina de Turismo local, para hacer el Private Culinary Walking Tour of Riverside/Leslieville, una caminata con paradas en pequeños bares y restaurantes de un simpatiquísimo barrio con impronta gastronómica, llevados de la mano del chef Scott Savoie, conocedor de curiosas historias del barrio y sus edificios. 

Scott nos esperaba en la esquina de las calles Queen y Broadview, donde se encuentra el An Sibin Pub, en el que reinan la cerveza y la música en vivo, con su slogan "un toque irlandés en el Riverside". No obstante el reinado cervecero, nuestro anfitrión, Scott Brockington, vio que varios de los presentes sentíamos una intensa atracción por el vino, lo que hizo que en la mesa aparecieran un Strut Riesling de la Niagara Peninsula, de donde provienen gran parte de los vinos de la región; luego vino un Cave Spring Gamay de la misma zona, y por fin un Le Clos Jordanne Pinot Noir, un vino orgánico, también del Niágara. Aprovecho para contarle, que tanto esta región, como las afamadas cataratas quedan a 110 kilómetros de Toronto, que se transitan por una estupenda autopista. Visitarlas me quedó como una asignatura pendiente. 

Luego visitamos la casa Olive&Oils, que es un templo del aceite de oliva español. Lo tienen de todos los tipos y tamaños de envases. La presentación que más me llamó la atención, fue una marca propia que venía como si fueran latas de cerveza. No obstante su especialización, en un estante aparecieron enormes botellas de sidra, en dos variedades básicas: elaboradas con manzanas verdes o rojas. Disfruté de una cata de aceite 100% profesional, con copitas color azul y todo, dirigida por su dueña Mia Sturup, que demostró gran paciencia para con los que no sabían nada de aceites. 

Y algunas de las otras paradas fueron en el Ed's donde Stephen Reynolds nos hizo probar una suerte de cupcakes riquísimas, y también sirven un café fantástico. 

Alejandro Maglione nos abre las puertas de lo mejor de la gastronomía canadiense.
 

Leslieville comenzó como una pequeña villa apartada de Toronto en 1850 y conserva su aire casi intacto, tanto dentro como fuera de sus locales. Encontré dos constantes interesantes: la mesa común, una enorme mesa donde se sientan varias personas, que pueden o no interactuar entre ellas; y el uso de la barra que hacen numerosos comensales solitarios. En Buenos Aires hay algunas experiencias tímidas en este sentido, ojalá se difunda esta costumbre, tanto de compartir la mesa, como de comer en la barra. En fin, esta recorrida lleva unas 4 horas, donde se va parando cada tanto en un lugar distinto y donde se prueba la especialidad de la casa, ya sea un vino, o un café, o una donaut, y el periplo regado de comentarios del más que amable y amigable Scott. Vale la pena contactarlo a info@culinaryadvertureco.com y llevarse una visión de haber conocido lugares no frecuentados por turistas. 

Contraste

Después de haber conocido lugares típicos y populares, el contraste de cenar en el restaurante Epic del Fairmont, es fuerte. Déjeme que me detenga un minuto en este hotel. Es parte de una famosa cadena, y éste en particular, es dónde se suele alojar la reina de Inglaterra cuando va de visita. Muy clásico, tiene hasta una suite reservada solo para ella y su familia. Las habitaciones son gigantes, con el detalle de que cuentan con dos baños completos, algo que no había visto nunca. Uno para el pasajero y otro para la pasajera -si la hubiera-. En esa oportunidad conocí a otro de mis ángeles, a la divina Michele Simpson, con un permanente buen humor, una amante del buen comer, y por consiguiente, gran compañera de cuchipandas. 

Redondeando

Es bastante lo que tengo para contarles de este costado gastronómico canadiense, un país quizás bien conocido por su salmón fresco, pero del que seguramente ignoramos que el 90% de las semillas de mostaza que se producen en el mundo provienen de allí, que luego son exportadas a USA, Francia, Alemania, para que elaboren sus propias y afamadas mostazas. Toronto me enamoró, al igual que sus habitantes, y trataré de contagiarle este sentimiento. 



View Canadá gastronómico: merodeando por Toronto in a larger map
Miscelánea solidaria. Este viernes 19 de abril, a las 19, el chef Pedro Lambertini dará una clase de cocina cuya recaudación irá a la Cruz Roja Argentina totalmente a beneficio de los inundados. Será en Cuba 1985 en el barrio de Belgrano y para inscribirse hay que enviar un mail a clases@pedrolambertini.com.ar. El costo será de $190 y enseñará a preparar fish cakes; risotto de habas; tarta almendrada de peras y dátiles y crema inglesa. ¡A poner el hombro!
Miscelánea solidaria II. En el Bajo de San Isidro, un grupo de chefs nucleados por Diego García Tedesco organiza la movida Bocas Abiertas, los próximos días 19, 20 y 21 de abril. Es una movida a la que adhieren los restaurantes de la zona; sumado a charlas de chefs famosas como Dolli Irigoyen y Narda Lepes, entre otros y otras. Habrá un mercado de orgánicos. Hay que darse una vuelta y poner el hombro.
Miscelánea educativa. El avezado conocedor del mundo del vino, Martín Pérez Cambet, ha resuelto compartir sus conocimientos a través de un curso que se llamará "Marketing y Comercialización de Vinos". El mismo se dictará en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas, en Juncal 838, Serán 16 clases, a razón de una por semana, con una duración de dos horas y media por clase. Comienza el próximo 8 de mayo. Inscripciones a contacto@cave.com.ar o llamando a 011 4812 3412 o 011 4815 2412.
Miscelánea aclaratoria. Días pasados se discutió por twitter el por qué la Argentina se encontraba ausente del mercado de vino de la India. Saltó un tuiterman y aclaró enfáticamente: "Terrazas hace 10 años que se vende en el mercado indio". Cuestión cerrada.

Quienes leyeron esta nota, también leyeron:

 
Contacto | Suscribirse | Atención a suscriptores | RSS | SiteIndex