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Turismo sustentable: Viajar con conciencia

En las grandes ciudades del mundo, los hoteles sustentables ya no son una rareza, sino más bien un gran atractivo del mercado turístico. A nivel local, poco a poco, empieza a haber más espacio para esta tendencia. 

En las grandes ciudades del mundo, los hoteles sustentables ya no son una rareza, sino más bien un gran atractivo del mercado turístico. A nivel local, poco a poco, empieza a haber más espacio para esta tendencia.
  • Don Joaquín, Corrientes
Por Alejandra Abrodos

Verdes los semáforos que no andan. Verdes los dólares que no hay. Argentina desespera, atrapa, promete. Verde cuarto, verde sábana. Buenos Aires hospeda, recibe, cobija. El verde da para todo. Incluso para ser hotel. Un poco en la retaguardia, es cierto, pero en el camino, la reina del Plata se suma a la lista de las grandes ciudades del mundo que ofrecen alojamientos amigables con el ambiente. 

Lejos de las habitaciones móviles francesas, esas con forma de burbuja y paredes transparentes que permiten establecer una relación íntima con el entorno, pero muy cerca de la meta de un turismo sustentable, las propuestas locales van paso a paso. "¡De eso se trata! No de haber hecho todo. ¡De hacer algo! Todos comenzamos poniendo un pie delante del otro -contempla Juan José Galeano, secretario ejecutivo de la Red de Turismo Responsable-. Creo que muchos hoteles en Argentina están poniendo un pie adelante, separando sus residuos, dejando los aires acondicionados en 24 grados. Algunos son pioneros y otros están comenzando, pero definitivamente todos los días son más".  

En las grandes ciudades del mundo, los hoteles sustentables ya no son una rareza, sino más bien un gran atractivo del mercado turístico. A nivel local, poco a poco, empieza a haber más espacio para esta tendencia.
  • Casa Calma
Un jardín en la city

Ser un hotel ecofriendly implica, antes que nada, un compromiso con la sustentabilidad. Lo sabemos. El turismo deja huella. En el espíritu de los que viajan, sí, pero también en el ambiente y en las comunidades locales. El desafío, entonces, es satisfacer las necesidades y los deseos de los viajeros con un menor impacto en el planeta (árboles, ríos, ¡personas!). 

Acercarse a ese objetivo requiere poner en marcha una serie de acciones. Desde los cimientos. "En la construcción del edificio se usaron materiales sustentables, como madera de pino Carolina con certificación FSC y empapelados con certificación «green» ", detalla Marcelo Kohen, gerenciador de Casa Calma, el primer hotel con contaminación cero de Argentina. Puertas adentro, todos y cada uno de los cuartos ofrecen prestaciones de lujo. Pero, además, cuentan con un sistema de corte de energía (el huésped se va, la luz se apaga), doble vidriado (asegura una temperatura ideal y aleja los ruidos), amenities de origen orgánico, packaging ecológico y dispensers para el champú (elegantes, pero principalmente solidarios, porque evitan la generación de basura plástica). Afuera, un jardín vertical abraza el edificio. "Las plantas actúan como filtro y contribuyen al balance térmico", explica Kohen. Bienvenida la naturaleza entre tanto cemento. 

En las grandes ciudades del mundo, los hoteles sustentables ya no son una rareza, sino más bien un gran atractivo del mercado turístico. A nivel local, poco a poco, empieza a haber más espacio para esta tendencia.
Palermo ecológico

"Tengo el hotel A y el hotel B. Ofrecen el mismo servicio, tienen la misma ubicación y el mismo precio. ¿Cuál elijo? Definitivamente, el que viene trabajando en cuestiones de sustentabilidad será el que termine alojando al viajero", afirma, sin dudar, Juan José Galeano. Como dos más dos es cuatro, muchos empresarios optaron por sumarse a la onda verde. "La movida ecológica tiene cada vez más adeptos entre los viajeros. Y ser ecofriendly es un distintivo importante ante la falta de alternativas de este tipo en nuestra ciudad", concede Kohen. 

Al ser el barrio vanguardista, Palermo tenía que subirse a esta ola. Vaya como muestra Home Buenos Aires, que funciona en lo que alguna vez fue una fábrica de muebles. El lugar es increíble. Deslumbrante y lujoso, pero amoroso con el ambiente. Por ejemplo, en las habitaciones y áreas comunes hay luz y ventilación naturales, la calefacción tiene control de temperatura individual (usted decide) y la iluminación es de bajo consumo o con sistema led. Además, separan los residuos, donan los materiales reciclables y promueven buenas prácticas laborales. Patricia O'Shea, propietaria, está convencida: "Habrá más y más hoteles y edificaciones ecofriendly, a medida que las tecnologías sean más accesibles. La gente se dará cuenta de que a largo plazo traen un beneficio económico".  

En las grandes ciudades del mundo, los hoteles sustentables ya no son una rareza, sino más bien un gran atractivo del mercado turístico. A nivel local, poco a poco, empieza a haber más espacio para esta tendencia.
  • Home Buenos Aires
A unas cuadras de allí, se levanta Eco Pampa Hostel. La casa era un teatro. Y el proyecto se basó en las tres R: reducir, reciclar, reutilizar. Así fue que las ventanas se convirtieron en espejos, y los escenarios, en sillas y mesas. "Apostamos a las energías alternativas: usamos paneles y colectores solares. Las computadoras son ecológicas, los electrodomésticos son grado A (mayor eficiencia energética) y los inodoros son de doble descarga", enumera Silvina Braver, dueña del alojamiento. Un dato más: en la terraza, hay pasto y una huerta orgánica. Sí. Albahaca fresca en plena ciudad. 

Tierra adentro

"En este rincón del mundo no sobran recursos, faltan", relata Alejandro Avampini, creador de la hostería ecológica Del Nómade, en Puerto Pirámides, Chubut. El lugar cuenta con un sistema que separa las aguas grises (ducha, lavarropas) de las aguas negras (inodoros). De esta forma, las aguas grises, tratadas, se reutilizan para regar el jardín y llenar la mochila de los inodoros. El agua de lluvia se acumula en una cisterna. Su destino es llenar el circuito de la caldera, la losa radiante y los colectores solares, que aportan calor al agua. "Estamos predicando con el ejemplo. En nuestra hostería, cada gota de agua es tratada con agradecimiento".  

Hacia el noreste, a 10 km de Esquina, Corrientes, Estancia Don Joaquín también hace camino al andar. "Construimos la casa con materiales de la zona y con trabajadores locales", detalla Angie Solanet, alma máter del lugar junto con su esposo y sus tres hijos. Sin embargo, lo que distingue a esta propuesta es su compromiso con la cultura y la naturaleza autóctonas. Para empezar, les compran carne y vegetales, todo orgánico, a sus vecinos. Cuidan una reserva de carpinchos y yacarés. Y ponen en valor las tradiciones. En sus manos, la vigencia del gaucho correntino está asegurada. Eso también es verde. 


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