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Las cinco mejores sopas frías del verano

Gazpacho, ajoblanco o vichyssoise son un clásico de las mesas estivales y como la mayoría tiene base de vegetales, hidratan y son muy refrescantes en verano. Aquí, cinco sopas frías ideales para los días de más calor. 

Por Verónica Gurisatti
Especial para ConexiónBrando


Nada mejor que el verano para disfrutar de las sopas frías ya que además de alimentar son riquísimas y refrescan el paladar. Como la mayoría está hecha a base de vegetales de estación aportan una buena cantidad de vitaminas y son ideales para los días de más calor ya que en esta época del año el cuerpo requiere de una alimentación más sana y liviana pero igual de nutritiva y que de energía. Aunque existe una gran variedad de sopas frías, su éxito está en la simplicidad de sus ingredientes y en el equilibrio de sus recetas. La mayoría tienen pocas calorías y las verduras se usan crudas para conservar todas sus propiedades. Aquí, las cinco sopas frías más ricas del mundo. 

Le dicen la reina de las sopas frías y, aunque es originario de Andalucía, sur de España, se convirtió en un plato universal que trascendió modas y fronteras y se come en casi todos los países del mundo. Su ingrediente principal es el tomate y está elaborado con aceite de oliva, cebolla, ajo, pimiento verde, pepino, pan duro, vinagre y agua. Para que no pierda su valor nutritivo, es necesario que los tomates estén maduros, que el aceite de oliva sea fresco y del año, y que el vinagre sea de buena calidad. El aporte de vegetales crudos hace que el plato tenga frescura y vitaminas y sea ideal para soportar altas temperaturas. 

Se trata de una receta andaluza muy popular en toda España, creada en la provincia de Córdoba y una versión más consistente del gazpacho, ya que tiene la misma base de tomate pero varían algunos ingredientes. La diferencia principal es que al gazpacho se le agrega agua y el salmorejo es como una crema espesa, sólo lleva tomate, más cantidad de ajo, aceite de oliva y pan blanco. Se sirve en plato y en la guarnición se suele incluir jamón crudo, huevo duro partido, palta y un chorrito de oliva extra virgen al final. Imprescindible en el verano, es nutritivo, económico, ligero y estival. 

La otra gran sopa fría española creada en la provincia de Málaga es el ajoblanco que en realidad tiene un nombre equivocado porque no lleva más ajo que el gazpacho y debería llamarse sopa fría de almendras, ya que es su ingrediente principal, aunque a veces se prepara con piñones. Se hace mezclando almendras crudas, miga de pan, aceite de oliva, vinagre y ajo y agregando agua fría al final. Se acompaña con unas uvas, rodajas de melón y de jamón, es refrescante, fácil de preparar y una excelente manera de comer frutos secos en verano (aportan hierro, calcio, fósforo y magnesio, y otros minerales). 

Gazpacho, ajoblanco o vichyssoise son un clásico de las mesas estivales y como la mayoría tiene base de vegetales, hidratan y son muy refrescantes en verano. Aquí, cinco sopas frías ideales para los días de más calor.
Borsch

Sopa de remolacha que se puede servir fría o caliente y es el plato más popular de la cocina ucraniana y de buena parte de las regiones centro y este de Europa. El nombre borsch proviene de la antigua palabra eslava brsch, que significa remolacha y se prepara de distintas formas en las diferentes regiones de Ucrania y en los distintos países eslavos. Se hace con caldo de carne, de pescado o de verduras y el ingrediente más importante es la remolacha, además, lleva zanahoria, papa, cebolla o tomate y al final se agrega panceta crocante picada con ajo, cebolla y perejil. 

Gazpacho, ajoblanco o vichyssoise son un clásico de las mesas estivales y como la mayoría tiene base de vegetales, hidratan y son muy refrescantes en verano. Aquí, cinco sopas frías ideales para los días de más calor.
Vichyssoise

Esta crema fría de puerros y papas es una sopa internacionalmente conocida originaria de la cocina francesa que además lleva cebolla, leche y crema, y algunos le agregan manteca y caldo ligero de ave. Es considerada una receta moderna porque no figura ni en La Guide Culinaire (1921) de Escoffier, ni en el Larousse Gastronomique (1939). ¿Dónde se sirve? Puede ser en un plato hondo, en copas de cristal o en una taza grande y antes de llevarla a la mesa espolvorear con un poco de cebollín picado. Es un plato delicioso que se puede comer como entrada o plato principal. 


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