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La incubadora del otro lado de la cordillera

Startup Chile es un proyecto financiado por el gobierno que recluta compañías de internet. Los argentinos involucrados y cómo se financia un hub de negocios. 

Por Sebastián Zírpolo

¿Cómo se crea una compañía de internet de mil millones de dólares de valor? 

Con ejercicio. Ese es el objetivo que el Gobierno chileno se impuso al crear en 2010 Startup Chile, un programa de incentivo de empresas de internet que invita a proyectos de otros países a instalarse durante seis meses en Santiago a cambio de 60 mil dólares, para continuar desarrollando el producto. Startup Chile no es caridad: sus impulsores (los ministerios de Economía, Relaciones Exteriores y Asuntos Internos, por medio de Corfo, una agencia gubernamental de incentivo de inversiones privadas) sostienen que para convertir Chile en un referente regional en empresas de alto valor tecnológico primero deben crear una cultura que lo sostenga. Por eso, convocan a emprendedores de ecosistemas más maduros a que desarrollen su negocio en el país: para aprender el know how. El resultado, a largo plazo, será la empresa de los mil millones. 

Como parte de ese plan armó Santiago Valley, un proyecto impulsado por emprendedores argentinos que unió a los emprendedores extranjeros, que llegan a la capital chilena para participar de Startup Chile, con los emprendedores e inversores locales. "A Santiago llegan 400 emprendedores por año de todas partes del mundo, con sus equipos de trabajo. Santiago Valley es un terreno fértil para relacionarlos y hacer crecer una comunidad", dice el argentino Danilo Durazzo, fundador de roundrate.com, una plataforma social de recomendaciones (que está terminando su incubación en Startup Chile), y que es además alma máter de Palermo Valley, por lo que aprovecha su estadía en Chile para hacer lo que mejor sabe: relacionar gente. Al resto del equipo de impulsores de Santiago Valley lo completan Alice Neves ( Tripku.com ), Daniel Ponce ( Tripku.com ), Pilar Matte, Emiliana Franzani, Francisco Ávila y Antonia Bulnes ( ( Cranberry Chic ), ), Gonzalo Morere ( ( NocheLibre ) ) y los entrepreneurs Josefina Pooley y Simon Forgacs. 

El espíritu de Santiago Valley está alineado con el objetivo de Startup Chile: no convertirse en un Silicon Valley (que es un consorcio privado de empresas, un club de multimillonarios), sino en una comunidad de negocios abierta y solidaria, que se retroalimenta. "Entre el apoyo estatal y un clima de negocios mucho más abierto a la inversión, Santiago es una ciudad ideal para instalar un Valley", dice Danilo. Santiago Valley servirá también como dique de contención de muchos proyectos nacidos o incubados en Chile que, en cierto punto de maduración, migran a Buenos Aires en busca de talentos. 

Un Valley es un espacio de capacitación constante, y puede ser aprovechado por los profesionales chilenos que quieren entrar en el negocio y por los emprendedores argentinos que crucen temporariamente la Cordillera, ya que el 6,6% de los proyectos que incuba Startup Chile son argentinos. Chile también ofrece una zona de negocios para emprendedores que en Argentina están menos explorados, como desarrollos de integración de hardware, sobre todo en smartphones y tablets (básicamente con proyectos de touchscreen ), por las facilidades impositivas que ofrece la economía chilena para este tipo de tecnologías. "El clima de negocios en Chile, por la disponibilidad de inversiones y por la estabilidad económica, es mejor que el de Argentina", dice Danilo. 

Desde su creación en 2010, Startup Chile recibió más de 1500 pedidos de incubación de proyectos nacidos en 60 países diferentes, e incluso de think tanks de negocios como la Universidad de Stanford y el MIT, en Estados Unidos. En 2011, tuvo 300 empresas llegadas de 30 países diferentes, y espera alcanzar las 1000 startups incubadas en 2014. De Estados Unidos llega el 12% de los proyectos que piden ingresar en el programa, precedido por Chile (39%) y seguido por Argentina y Brasil (4,9%). 

El cuarto puesto del gigante latinoamericano no es casual: su ecosistema de internet está muy concentrado en un mercado interno con un crecimiento fuertísimo -la penetración de internet es hoy del 37% y llegará al 80% en 2015, año en que será mercado online número cuatro del mundo-, y por ahora no se preocupa por escalar en otros países. Para las startups nacidas en mercados del resto de Latinoamérica, en cambio, la posibilidad de llevar el negocio a otros mercados es la prioridad número uno. De hecho, ese es el principal objetivo de las compañías que solicitan ser parte de Startup Chile, financiar la escalabilidad del producto con los 60 mil dólares y los recursos que ofrece el programa. Por eso, los principales rubros de los aspirantes giran en torno a social media (18%), e-commerce (14,2%) y desarrollo de software (13%), todos negocios atados al volumen de tráfico y transaccional. 


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