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Dónde tomar el té de las cinco en Buenos Aires

Olvidate de las reglas inglesas y del monopolio de las abuelas. Degustaciones, cursos, sabores infinitos y una cultura que crece alrededor de tazas e infusiones. 

Olvidate de las reglas inglesas y del monopolio de las abuelas. Degustaciones, cursos, sabores infinitos y una cultura que crece alrededor de tazas e infusiones.
Alejandra Abrodos
Ftos de Xavier Martín


Ni en cinco minutos ni a la tarde. La hora del té ya fue. Estos son tiempos de té a toda hora (Europa habla de té 24/7: 24 horas, 7 días a la semana). En taza o en cuenco. En hebras y en saquito. Caliente y frío. En cócteles y refrescos. En la receta del pastel y en la del helado. Como compañero de la cena. "Antes y después de lo que te imagines. Solo o en compañía. Es placer, descanso, tiempo para uno mismo", promete Analía Levy, de Yvy, las infusiones naturales en hebras sueltas que descubren los cientos de sabores de tierra adentro. 

Intenso, exuberante, casi infinito, este universo ofrece una variedad de matices tan amplia que no hay forma de quedarse afuera. Té blanco, verde, azul, negro, amarillo, Pu Erh. De jardines de China, Japón, India. Y, por qué no, Misiones. En combinación con esencias naturales, flores secas, frutas disecadas, hierbas, especias o infusiones que completan, potencian y acompañan las hebras en forma de blends. "En cada taza hay un viaje imaginario desde el origen de la planta, la Camellia sinensis, hasta el lugar donde me detuve a hacer la pausa, en el Hotel Ritz o al paso en un mercadito. Es un pequeño lujo posible. Un momento de placer supremo en el que intervienen todos mis sentidos", dice Tea Alberti, experta en té y autora del blog perfecto para quienes quieren incursionar en este rubro. 

Sin abandonar el cafecito ni el mate (bebidas sagradas en estas coordenadas), a grandes pasos, a zancadas, los argentinos se dejan tentar por la magia de esta infusión que crea fanáticos y protagonistas. "A diferencia del vino, que lo destapo y lo degusto, al té lo tengo que terminar yo y de acuerdo con el modo en que lo prepare me dará un producto final", alienta el director de Eclaire-El Arte del Té, Pedro Alperowicz. 

A modo de botón de muestra de un fenómeno que crece, les proponemos un lugar donde tomar el té, un local donde comprar hebras y blends, un rincón especializado en vajilla, filtros y demás objetos afines y un lugar donde estudiar el té. El agua está a punto. Que lo disfruten. 

Victoriano López Robredo era comerciante. Español, pero con residencia fija en buques y trenes que recorrían Ceilán, Singapur y Filipinas, paraíso de las especias. Su rubro. A mediados de 1920, llegó a la Argentina. Se enamoró. Y se quedó. ¿Qué hago acá?, se preguntó. Comerciar especias, claro, si es lo único que sé hacer, se respondió. Así nació El Gato Negro, que durante un año se llamó La Martinica. Una tienda de especias, cafés y tés. Elegante. Muy elegante. Mostradores y vitrinas de roble y fresno italiano, arañas de bronce holandesas, sillas Thonet, pisos de pino tea. En la atención, vendedores expertos: una verdadera rareza.
El lema del lugar, desde los tiempos de Victoriano, es "sólo productos de primera calidad". Y sus descendientes, hoy a cargo del negocio, lo respetan a rajatabla. Por eso, dicen, grandes marcas francesas de té estarían dispuestas a colocar sus productos en El Gato Negro. Hasta entonces, en sus mesas se sirve el té negro puro de Misiones. Y si bien la carta de blends incluye propuestas deliciosas como el Té con Vainilla y Canela (saborizado con la fragante canela de Ceylán y la vaina de vainilla de Madagascar), Té Verde con Naranja y Jengibre (con cascarita de naranja y el aromático jengibre chino), es fundamental probar la estrella del local: el famoso Té Especiado, creado a principios de los 70 por el hijo de Victoriano, Benigno Andrés López Robredo. Para mantener el misterio, la receta se conserva guardada bajo siete llaves. Pero luego de intensas investigaciones in situ, pude saber que entre sus componentes figuran pimienta de Jamaica, jengibre, limón, naranja y canela.
El agua llega a la mesa a la temperatura adecuada. En teteras de hierro. La taza, tibia. En El Gato Negro se cuidan los detalles. Por eso han transitado por allí desde Alfredo Palacios hasta Francisco Canaro. Y otros tantos que prefirieron pasar inadvertidos. Sus paredes son parte de la historia de la ciudad. Un buen escenario para debutar con el té al mejor estilo argentino. 

Corrientes 1669
Lunes de 9 a 22, martes de 9 a 23, miércoles y jueves de 9 a 24, viernes y sábados de 9 a 2. Domingos y feriados de 15 a 23.
www.elgatonegronet.com.ar
 

Es un tea shop. Pero no busca parecerse a China ni a Japón. Es un espacio moderno, de líneas netas y materiales nobles, y con un gran respeto por la sustentabilidad (la marca lleva adelante un programa de conciencia verde). Sí, señores, se trata del flamante estreno de Pablo Lorenzo, Alejandro Cilley y Ato Vidou, los creadores de Tea Connection. Allí es posible encontrar varietales de té puros y blends diseñados por Berndt, en Alemania. Este experto en té, director del laboratorio de sabores que provee a Inside, vive en tierras germanas la mayor parte del año. Pero su constante paso por la Argentina lo ha marcado: tan fanático del fútbol como del té, en su escritorio ostenta una enorme foto del "cuervo" Bernardo Romeo festejando un gol para el Hamburgo.
Entre los más de 35 tés, se destacan el verde Sencha, que es una selección especial de hebras largas de Zhejiang, China, de sabor fresco y floral, y el intensísimo té rojo, estibado durante 12 meses bajo tierra, ideal para los amantes del café. Pero para empezar, tal vez lo mejor sea el Sweet Vanilla, un gran té negro con vainas de vainilla que combina magistralmente con las tostadas del desayuno. O un buen Indian Chai, de sabor especiado, perfecto para encarar el día con muchas energías. Al final de la jornada, después de la cena y antes de dormir, un Africana, a base de rooibos y sabores típicos del continente: coco, vainilla y chocolate.
Para llevar a casa, las hebras se acomodan en latas esterilizadas y cerradas con polipropileno que, además de ser muy atractivas, son el envase que mejor las protege de la luz, el calor y la humedad. Quienes ya tienen la lata pueden llevar su té en bolsas de refill de papel.
Un dato fundamental: los que recién se inician encontrarán siempre un experto dispuesto a contestar todas las preguntas. Hay permiso para oler, degustar, curiosear, dudar y volver a oler hasta encontrar el té ideal. 

Juncal 1642
Todos los días de 8 a 24
www.teaconnection.com.ar
 

Pauline Rozas, nacida en París, llegó a Buenos Aires para estudiar. Los días fueron meses; los meses, años, y llegó una pasantía que estiró la estadía más de lo pensado. Era feliz. Pero extrañaba tanto el té de Francia que decidió poner fin a la melancolía con la creación de Chez Pauline. Un rincón en el corazón de Recoleta que reproduce la mística de una elegante maison de thé: piso damero, mesas redondas de mármol y hierro forjado, columnas de madera y el espíritu de grandes íconos galos flotando en el ambiente, del Moulin Rouge a La Mistinguette, de Jacques Tati a Jean-Luc Godard, de Edith Piaf a Carla Bruni.
Chez Pauline es el paraíso del amante del té.
Vende hebras (by Mery Kramer, de Teeson ) para degustar allí, acompañadas por pastelería francesa, o para llevar. Además, ofrece todos y cada uno de los objetos necesarios para disfrutar el té en casa. Por ejemplo, teteras. Las hay argentinas, de cerámica, y chinas, de hierro . Cada una tiene sus ventajas: la primera opción es libre de metales; la segunda dura toda la vida. Tal vez lo mejor sea tener una de cada material, para usarla con los distintos tipos de té. En cuanto a los filtros, hay para todos los gustos. Desde los que se usan directamente sobre la taza hasta los que van dentro de la tetera. También hay cucharas de alpaca para medir las hebras de té, lecheras, bandejas parisienses, pavas y hasta fundas tejidas a mano para abrigar las teteras. Pero la especialidad del lugar son los cuencos y las tazas. Las alternativas son muchas. Pero hay una que se lleva las palmas: está hecha en cerámica de gres y viene con tapa y colador incorporado. Una opción perfecta para llevar a la oficina. Y matizar el café con un poco de la bebida de Oriente. 

Juncal esquina Rodríguez Peña
Lunes a viernes de 9 a 20. Sábados de 10 a 20
www.chezpauline.com.ar
 

Olvidate de las reglas inglesas y del monopolio de las abuelas. Degustaciones, cursos, sabores infinitos y una cultura que crece alrededor de tazas e infusiones.
El Club del Té

Apasionada por el té, Victoria Bisogno no dudó: cambió los planos (es ingeniera) por las tazas. Estudió, compró decenas de libros, viajó por los jardines de té más exclusivos del mundo y se lanzó al ruedo. Primero creó Charming Blends. Después, El Club del Té. Un espacio donde los adoradores de las hebras comparten experiencias, historias, leyendas, datos. Así fue como notó la ausencia de una oferta de capacitación formal en español. Y decidió poner en marcha el primer curso de sommelier de té, un estudio intensivo teórico-práctico que finaliza con un examen de certificación corregido en Londres por la prestigiosa escritora y consultora Jane Pettigrew, directora académica del programa.
Hay modalidades presenciales y online. En ambos casos, se abordan temas como el cultivo, tipos de hebras, clases de blends, grados de tés, diferentes tipos de plantaciones, utensilios necesarios, maridajes, técnica de cata, proceso de elaboración, ceremonia y protocolo, entre otros.
El Club del Té también propone el curso de Tea Blending, una mezcla de arte y de ciencia que permite volcar la creatividad y la imaginación en una tetera. El programa descubre todos los detalles, las reglas, las técnicas y los secretos de esta disciplina ancestral. Dura cinco clases (teóricas y prácticas) y empieza el 28 de noviembre en el Palacio Balcarce.
Además, la institución ofrece talleres de cata. El próximo se dictará este mes. Consta de cuatro clases que se desarrollarán los miércoles de 19 a 21 en El Club del Progreso. También hay alternativas intensivas para quienes sólo buscan acercarse a los conocimientos básicos. Y actividades recreativas como las Tardes de Té y Arte, un recorrido por las distintas culturas de Oriente de la mano de los expertos del Museo Nacional de Arte Oriental. Y al calor de una taza de té. Para informes e inscripción: www.elclubdelte.com 

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