Último momento

 

Leer en

Cómo cocinar si se acaba el mundo

Desde técnicas milenarias hasta ensayos de laboratorio, hoy existen diferentes maneras de asar alimentos sin depender del gas o la electricidad. Preparate para armar tu propio horno solar. 

Desde técnicas milenarias hasta ensayos de laboratorio, hoy existen diferentes maneras de asar alimentos sin depender del gas o la electricidad. Preparate para armar tu propio horno solar.
Por Virginia Ostinelli

Según el calendario maya, a fin de año se pudre todo: la intensa actividad solar va a generar unas enormes tormentas magnéticas; las tormentas van a dejar el mundo entero sin luz y sin ningún tipo de servicio (porque dependen de la electricidad), y recomponer las redes de alta tensión demorará meses en las grandes ciudades y hasta años en las zonas más remotas. ¿Cómo vamos a sobrevivir? Pero lo que es más importante: ¿Qué vamos a comer? Más allá de que las predicciones catastróficas no suelen ser más que buenos títulos para documentales de Infinito, imaginar un mundo sin energía eléctrica nos permite repensar los métodos tradicionales de cocción y sumergirnos en el mundo de la cocina alternativa o sustentable, surgida de prácticas ancestrales o de laboratorios de la ciencia. 

Con basura

Si hay algo que nunca va a faltarnos es la basura. Según estudios del SINIA (Sistema Nacional de Información Ambiental), una persona produce unos 2 kg de basura diarios, lo que haría unos 726 kg por año. Los productores agropecuarios, que suelen estar a la vanguardia de la energía sustentable, saben cómo convertir los desechos en biogás. En vez de tirar la yerba húmeda, las cáscaras de naranja y otros restos al tacho de basura, pueden ser arrojados junto con otros desechos como el estiércol a un biodigestor, y obtener así gas e incluso, con un generador, electricidad. Sólo es necesario el biodigestor, que es una cámara de hormigón o plástico reforzado con fibra de vidrio en donde se pone la basura que luego es prendida fuego, y al consumirse, genera metano (más conocido como gas natural). En 2002, investigadores de la Universidad Nacional del Litoral instalaron el primer biodigestor en Argentina para tratamiento de residuos domiciliarios en Emilia, provincia de Santa Fe, y desde entonces, es una tendencia en crecimiento. Existen actualmente en Sudamérica diferentes tipos de modelos de biodigestores familiares de bajo costo y de fabricación fácil. En YouTube, hay muchos videítos sobre cómo podés fabricar tu propio horno "basura". Y, a sólo 100 km de la Capital, ya se pueden ver en estancias y establos estas cámaras que digieren la basura y la transforman en gas, luz, calor y abono para la tierra. 

Con piedras y espíritu campamentero

Si sos de esos a los que les gusta el aire libre, el campamento, el fogón y las comidas "sociales", va un regalo: el "horno de tierra". Es una versión excéntrica, no muy difundida y a la vez milenaria, de cocción en horno. La técnica es simple pero laboriosa. Para empezar, necesitás piedras bochas (o símil bocha) de cualquier tamaño y cavar un pozo de un metro de profundidad. Lo que sigue es tirar las piedras al fondo del pozo, agregarles encima mucha leña y encenderla. Una vez que las llamas se extinguen, ya tenés un horno a temperatura ideal, sobre el cual podés apoyar ollas para hervir verduras, carnes, preparados, o lo que se te ocurra. También podés usar este horno como si fuera una típica parrilla, ubicando directamente sobre las piedras lo que quieras asar. Después, sólo resta tapar con unas ramas para que el aire caliente no se vaya. La cocción es lenta, pero el exquisito sabor ahumado lo compensa. Este método llegó hace años a la Capital, pero no de manos de los argentinos. En la mayoría de los restaurantes indios, podés disfrutar de la comida hecha en tandoor, que si bien no utiliza piedras -se las reemplaza por carbón vegetal-, sí usa un pozo. En la Patagonia argentina, es muy común ver gente reunida alrededor de un pozo profundo y encendido esperando para comer el típico curanto en hoyo, comida tradicional chilena (mariscos, pescado, habas). 

Desde técnicas milenarias hasta ensayos de laboratorio, hoy existen diferentes maneras de asar alimentos sin depender del gas o la electricidad. Preparate para armar tu propio horno solar.
Con el sol (efecto cocinadero)

Se puede hacer una comida elaborada con el calor del sol. Existen dos tipos de cocinas (u hornos) solares. Por un lado, están las de concentración, que parecen una antena parabólica: su diseño direcciona las ondas de luz a un punto focalizado en el que se ubica una olla o una sartén. Si bien el diseño predominante es parabólico, el hecho de que las patentes para su construcción sean algo así como un software libre, podés agregarle tus detalles personales. La otra opción son los llamados hornos de caja, que no requieren tanta ingeniería: es simplemente una caja de madera con el interior pintado de negro (para que absorba más calor) y con una tapa de vidrio. La radiación solar entra y genera un efecto invernadero, por lo que la temperatura se eleva y alcanza entre 80 y 90 grados. Los especialistas en esta tecnología dicen que la cocina solar debe pensarse con la lógica de la cocina a vapor. Es saludable, no necesita grasas ni frituras, los alimentos conservan la mayoría de sus vitaminas y minerales, y no implica gastos ni contamina. Actualmente, en el Norte argentino, en zonas de difícil acceso al gas y a la electricidad, las cocinas y los hornos solares son una buena alternativa. Algunos programas estatales junto con universidades nacionales se encargan de fomentar la construcción y el uso de este tipo de dispositivos de cocción. Todavía en Buenos Aires la idea no pegó mucho, habrá que esperar a que el fin del mundo se avecine para que nosotros, porteños, reconozcamos los beneficios de cocinar con la energía del sol. Para aprender a hacerlo y participar de talleres de autoconstrucción, podés entrar a solarinti.blogspot.com.ar. 

Cocina de trinchera
Últimamente, muchos chefs televisivos se han inclinado por los métodos de cocina alternativa. Cocinan, ya sea al aire libre, ya sea en cocinas montadas en interiores, con fuego a leña o en horno de barro. Así, rescatan técnicas ancestrales de cocción que se acercan a valores tradicionales y autóctonos, pero, a su vez, demuestran virtuosismo. Entre ellos, el chef Pedro Lambertini, con el programa Frutos de la sierra, cocina al aire libre con productos orgánicos de las sierras cordobesas; Alejandro Favrot -especialista en cocina patagónica- lo hace en hornos de barro; y Ariel Rodríguez Palacios, desde hace un tiempo, cocina en estancias pampeanas sólo con leña.


Mantenete al tanto de las actualizaciones de ConexiónBrando.com a través de Twitter. Seguinos en @ConexionBrando
 


Quienes leyeron esta nota, también leyeron:

 
Contacto | Suscribirse | Atención a suscriptores | RSS | SiteIndex