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Tragos refrescantes: 3 propuestas para tomar en verano

Como en la moda, la coctelería tiene sus lanzamientos de temporada. Tres opciones acordes con el clima de época: spritz, sidra y coolers. 

Como en la moda, la coctelería tiene sus lanzamientos de temporada. Tres opciones acordes con el clima de época: spritz, sidra y coolers.
Por Andy Cohen

Cada momento del año tiene su personalidad. Un modo de ser que se manifiesta incluso en los consumos. Y las bebidas alcohólicas no quedan fuera de esta lógica. Del mismo modo que las pasarelas de la moda imponen cada año sus propios códigos, colores y géneros, las bebidas traen aromas y sabores de estación a las barras de todo el país. Este mes, la primavera 2012 muestra sus apuestas, que esperan convertirse en los hits veraniegos. Mezclas, coolers e incluso sidras son parte de esta partida. Todo, dentro de ciertos lineamientos comunes, marcando el zeitgeist, el espíritu de este tiempo: bajas graduaciones alcohólicas, alta frescura y un modo de beber descontracturado. Lejos de una postura de hipersofisticación forzada y más cerca de cierto laissez-faire urbano. Tres opciones para sobrevivir a los futuros calores del verano. 

Como en la moda, la coctelería tiene sus lanzamientos de temporada. Tres opciones acordes con el clima de época: spritz, sidra y coolers.
Spritz

Es el trago de moda, un cóctel simple, clásico de Italia, muy bebido en las mesas veraniegas de Venecia, entre palomas, canales de agua y una de las arquitecturas más bellas del mundo. Hace ya un tiempo que el spritz viene coqueteando con las barras de la Argentina, pero en estos últimos dos meses arrasa. Mucho tiene que ver la llegada del flamante Aperol al país, un bitter de bajo alcohol (11°) que en Venecia es el más elegido para este cóctel, compitiendo allí con Campari y Cynar. También se debe sumar a la contienda los Martini Bitter y Martini Spumante Prosecco, dupla que destila tradición y origen italianos. El spritz es un trago aperitivo. Su origen en el norte de Italia se mezcla con las influencias de Alemania y Austria. De hecho, el nombre es alemán y significa "chorro". Se trata originalmente de un bitter, vino blanco y un spritz de soda, para darle burbujas. Hoy, suelen reemplazarse la soda y el vino por un espumante, que puede ser tanto un prosecco italiano como uno de los muchos que se hacen en la Argentina. Por ejemplo, Aperol recomienda para su receta el Norton Cosecha Tardía Espumante, que le suma una cuota dulce tan querida por el paladar local. Decenas de bares y restaurantes porteños ofrecen hoy su versión de spritz. Un par de recomendados: el clásico Filo (San Martín 975) y el moderno Dill & Drinks (San Martín 986).  

Sidra

La sidra en la Argentina vive, desde hace ya dos décadas, una suerte de paradoja. Por un lado, nuestro país es un gran consumidor de sidra (el quinto mundial, detrás del Reino Unido, España, Sudáfrica y Francia). Por el otro, es una bebida que "quedó" vieja, desactualizada. Mientras que los vinos y espumantes vivieron en los años 90 su revolución, la sidra no supo levantar cabeza y quedó como variante económica para el brindis de Navidad y Año Nuevo. Aunque el 85% de la venta de sidra se realiza en el último mes del año, la tendencia está cambiando. Hoy, esta bebida se encuentra en busca del tiempo perdido y esgrime sus mejores argumentos: una opción 100% natural, elaborada exclusivamente a base de manzanas frescas, con bajo alcohol y sabor dulce y fresco que no deja a nadie afuera. Quien lidera esta nueva ola de la sidra es la marca Real, que, con nuevos dueños y una inversión millonaria, actualizó su planta industrial, realizó un restyling de la imagen, presentó botellas de 330 cm3 y 660 cm3 y devolvió la sidra tirada a varios de los mejores bares del país, entre ellos, lugares emblemáticos como 878 (Thames 878), Único (Honduras 5604), Milion (Paraná 1048) y Café Tortoni (Av. de Mayo 825). La apuesta está clara: servida bien fría, mejor aún en vaso con abundante hielo, la sidra es una opción perfecta para acompañar comidas livianas, tapas y picadas clásicas. Y no hay razón lógica para recluirla a la prisión de sólo dos brindis por año. 

Ready to drink

Los ready to drink, también llamados coolers, son una enorme categoría de cócteles que, ya lo dice su nombre, vienen listos para beber directamente de la botella. Éxito mundial, en la Argentina vivieron momentos muy populares y otros en un segundo plano de bajo perfil. Los RTD nacieron localmente en 1993, de la mano del popular Pronto Shake, que enseguida reunió a su lado una gran familia de productos, incluidos otros Pronto y los distintos Dr. Lemon. De la misma empresa, en 2009, apareció Gancia One, y en 2010 fue el turno del líder en el mundo, Smirnoff Ice, un gigante de la industria. Pero lo más nuevo, y con un perfil más adulto, proviene de una marca mucho más pequeña en el ámbito local, que está ganando adeptos gracias al boca a boca. Se trata de la francesa Boris, que primero atrajo la atención de todos con su very fashion botella de cerveza de 250 ml, y que ahora sube la apuesta con Boris Cool, mezclas de baja graduación alcohólica (5,6°) y sabores tropicales y exóticos: manzana verde y lichi, mango y maracuyá, lima y jengibre, uva y cítricos. En un bar, siempre es mejor un cóctel hecho en el momento. Pero en una discoteca, donde la barra trabaja con jugos artificiales, o en una tarde de pileta hogareña, las RTD pisan fuerte. Una tendencia que crece, incorpora marcas y variedades, y que siempre apuesta a más. 

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