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La rueda pinchada: una radiografía del mercado de bicicletas

Pintaba para ser un año récord para los fabricantes de bicicletas, pero las restricciones a la importación amenazan también a los productores locales. 

Pintaba para ser un año récord para los fabricantes de bicicletas, pero las restricciones a la importación amenazan también a los productores locales.
Por Esteban Rafele

"Digámoslo así: tenés un negocio de tortas y descubrís que un día todo el barrio cumple años. Están todos en la puerta de tu negocio. Ese día, Exquisita te deja de entregar bizcochuelos. Puede sonar exagerado, pero es lo que nos pasa". El que habla es Claudio Canaglia, presidente de la Cámara Argentina de Comercio e Industria de la Bicicleta ( Commbi ). Habla de bicicletas, no de tortas. Los fabricantes de bicis apostaban a que 2012 sería el mejor año de su historia. Pero el Gobierno trabó la importación de piezas y venderán un millón de bicicletas menos de lo previsto. Es como si Exquisita dejara de entregar. 

Hay una moda, un furor o una tendencia que llegó para quedarse: cada vez más personas quieren bicicletas. Sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la cantidad de viajes en bicicleta pasó de representar el 0,4% del total de viajes en todo tipo de transportes (autos, subtes, colectivos, trenes, motos) a representar el 2%, según datos de la Subsecretaría de Transporte porteña. Algo similar ocurre en Córdoba y en otras ciudades del país. La moda, el furor o la tendencia debería significar más negocios para la industria nacional, que satisface al 97,5% del mercado. Pero la mayoría de las bicis tiene algún componente importado: la cadena, el piñón, el engranaje o el asiento. Esas piezas traban las ventas y ponen a las fábricas en aprietos. 

Pintaba para ser un año récord para los fabricantes de bicicletas, pero las restricciones a la importación amenazan también a los productores locales.
 

Este año no podía haber comenzado más auspicioso. El año pasado, según Commbi, se vendieron en el país 1,8 millones de bicicletas por unos 2 mil millones de pesos. No se habían vendido tantas bicis desde la década del 90. Con una salvedad: en la década del uno a uno, seis de cada diez bicicletas eran importadas. "Tenemos una oportunidad histórica, porque la bicicleta es una tendencia mundial en las ciudades", se entusiasma Canaglia, dueño de la fábrica que lleva su apellido. "La faceta deportiva ya había prendido en todas las clases sociales hace unos años y ahora pega mucho lo que hace al transporte y ala movilidad, lo que nos da un potencial de crecimiento gigante", explica. 

Los gobiernos de las metrópolis del mundo comenzaron a promover el uso de las bicicletas como medio de transporte, y en la actualidad existen más de 200 ciudades con un sistema de bicis público. En general, se trepan a las bicicletas los habitantes que no deben combinar medios de transporte y que solían viajar en colectivo o en subte para cubrir un trayecto promedio de cinco kilómetros.  

Buenos Aires creó 90 km de bicisendas y un sistema público y gratuito que cuenta con 850 bicis que hacen 2800 viajes al día. En breve, las bicisendas alcanzarán los 120 km, se entusiasma la Subsecretaría de Transporte de Guillermo Dietrich, que aspira a tener cinco mil bicicletas públicas. Según datos sectoriales, la comercialización de unidades ascendió un 107% en 2010 sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

El furor, calculaban los fabricantes, beneficiaría a todos: a la veintena de fábricas, que con unos 50 empleados cada una, se reparte la mitad del mercado, y a los pequeños bicicleteros que arman sus propios vehículos en talleres sin declarar y que se llevan casi la otra mitad. También, por supuesto, a los importadores. La importación de bicicletas crecía a pasos mucho más agigantados que la fabricación nacional. Si esta aumentó un 20% entre 2010 y 2011, la importación trepó un 96%, desde los 5,8 millones de dólares de 2010 a los 11,4 millones del año pasado, según datos de la consultora Abeceb.com. Las bicicletas importadas suelen dar un salto de calidad a un mayor precio: una bici de carbono puede costar hasta 50 mil dólares. "Son las BMW del sector", grafica Canaglia. En total, los empresarios se ilusionaban con llegar a las 2,2 millones de unidades vendidas en 2012 y superar todos los récords.  

Pero aparecieron los problemas. En febrero, el Gobierno dispuso un nuevo sistema para "administrar" el comercio exterior. Las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) suplantaron a las licencias no automáticas. Los pedidos de importación de piezas, productos terminados, insumos o lo que sea debe pasar por un doble filtro: la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Secretaría de Comercio Exterior. En los hechos, el sistema frenó todo tipo de importaciones, con el objetivo de preservar el superávit comercial y asegurar un buen saldo positivo de dólares. En otras palabras: Exquisita dejó de entregar bizcochuelos.  

Pintaba para ser un año récord para los fabricantes de bicicletas, pero las restricciones a la importación amenazan también a los productores locales.
 

El Gobierno cerró el grifo. En enero, las bicis importadas totalizaron 1,7 millones de dólares. En mayo, apenas significaron 121.137 dólares, contabilizó Abeceb.com. La compra de piezas en el extranjero corrió igual suerte y trabó a la industria local. En 2011, la importación de piezas totalizó 56 millones de dólares, según Commbi, y fueron claves para un negocio de unos 500 millones de dólares. En total, calculó la Cámara, las importaciones de piezas y bicicletas terminadas representaron el 13,4% de todo el movimiento económico que generó el sector. 

Los fabricantes comenzaron a recorrer los despachos oficiales para intentar destrabar el ingreso de insumos. Cada tipo de bicicleta tiene su componente importado. Puede ser un piñón, la cadena, el freno o en los modelos premium algún asiento más mullido que los hechos en la Argentina. Fue infructuoso. Canaglia escuchó de Moreno que el objetivo era preservar los dólares y pidió sustituir lo importado con proveedores locales.  

En Córdoba, la fábrica Bicicletas Enrique disminuyó un 25% su producción y hasta amenazó con pedir ante el Ministerio de Trabajo un Procedimiento Preventivo de Crisis, un programa a través del cual el Gobierno subsidia parte del salario de los trabajadores de empresas en problemas. "Empezamos como empresa a proveernos de empresas locales, pero restringen los productos porque ellos tampoco tienen capacidad de importar. Y, además, hay una sola fábrica de neumáticos, pero no tienen la calidad de lo que te exige el mercado de hoy", declaró el dueño de la firma, Enrique Españón, a la radio Mitre 810 de esa ciudad. Una fábrica santafesina pasó de armar 2000 bicicletas al mes a ensamblar sólo 500. 

"El año ya está cocinado", lamentó el presidente de Commbi. "Si en noviembre nos preparábamos para vender más de 2 millones de bicicletas, hoy creemos que no pasaremos de 1,2 millones", masculló. "Las piezas importadas representan no más del 12%, pero están bloqueando toda nuestra economía".  

Las trabas sorprendieron a los bicicleteros apostando fuerte. Invirtieron en fábricas de neumáticos, de cuadros, y se preparaban para sustituir importaciones. "Pero no hay forma. Estamos fabricando neumáticos, pero faltan tres piezas para terminar la bici y los neumáticos no sirven. Todos invirtieron mucho porque el mercado manda señales de que va a crecer, pero no podemos terminar las bicis". Canaglia no le encuentra la vuelta para explicar la oportunidad que se va. 

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