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La noche de los hackers: innovación y desarrollo argentino

60 programadores y 24 horas para desarrollar una aplicación, de eso se trata el Hack Day que se desarrolló hace un par de semanas en las oficinas de MercadoLibre 

60 programadores y 24 horas para desarrollar una aplicación, de eso se trata el Hack Day que se desarrolló hace un par de semanas en las oficinas de MercadoLibre
Por Sebastián Zírpolo
Fotos de Javier Heinzmann


Es domingo en la mañana y 60 pibes, todos varones, deambulan mal dormidos por el piso séptimo de las oficinas de MercadoLibre en Buenos Aires. Si no supiéramos que se trata de un encuentro de programadores, en su mayoría estudiantes de Ingeniería en Sistemas, para crear un startup de internet en 24 horas, podríamos pensar en un ataque de zombis vestidos con zapatillas DC y tatuajes nerds que se alimentan del brillo azul de la pantalla que sale de sus notebooks. Pero no, es un hack day o hackaton : una suerte de festival de programación de sitios web organizado por la Hack Day Foundation, que propone juntar los cerebros escondidos en las facultades de Ingeniería de Argentina con incubadoras y fondos de inversión, con el capital para generar nuevos negocios. 

La lógica de internet consiste en sumar cada vez más participantes, de manera tal que el flujo de dinero que lo recorre mantenga vivo el ecosistema y permita el surgimiento de las grandes ideas, como Facebook o Google, que son las que traccionan el negocio. Quizás -eso se sabrá con el tiempo- alguna gran idea haya surgido el fin de semana del 12 y 13 de mayo en las oficinas porteñas de MercadoLibre, lugar elegido para organizar por primera vez en América latina este hackaton, impulsado por el inversor argentino Demian Bellumio, fundador de la Hack Day Foundation. 

"El objetivo es ver lo que no se está viendo, darle visibilidad a la imaginación", cuenta Demian. Para lograrlo, la condición es que de las 24 horas del hackaton salga un proyecto concreto, programado y, al menos, sencillamente diseñado. El premio: cuatro mil pesos y un contrato con un venture capital para que convierta esa idea literalmente trasnochada en una empresa. 

60 programadores y 24 horas para desarrollar una aplicación, de eso se trata el Hack Day que se desarrolló hace un par de semanas en las oficinas de MercadoLibre
 

La única condición para participar era saber programar, escribir algoritmos que reciban y ejecuten las órdenes que demanda el usuario al utilizar la aplicación web o móvil desarrollada. Puro código, sin marketing, sin business plan: 60 escritores de código tipeando durante un día seguido. "Es fundamental que sean 24 horas, porque implica toda la noche, y de eso se trata un startup. Si la idea te come el cerebro, no podés dormir hasta que sea una realidad. Creo que, a veces, los límites nos permiten ver lo mejor de nosotros", dice Demian sobre el formato del encuentro. 

En ese sentido, en el de romper las barreras de la creatividad, es que está aplicado el concepto "hack", comúnmente asociado con ataques a la seguridad de la red. El que mejor definió la cultura hacker en las empresas de internet fue Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, en un informe que presentó para cotizar sus acciones en la Bolsa: "El hacking sólo significa la construcción de algo rápidamente o probar los límites de lo que puede hacerse. Como casi la totalidad de las cosas, se puede usar para bien o para mal, pero la gran mayoría de los hackers que conozco tienden a ser idealistas y quieren tener un impacto positivo en el mundo. The Hacker Way es un acercamiento a la construcción que implica una mejora continua e interacción. Los hackers creen que algo siempre puede mejorarse y que nunca nada está completo; y tienen que ir a arreglarlo. El hacking es también una disciplina intrínsecamente práctica y activa. En lugar de debatir durante días si una nueva idea es posible o cuál es la mejor manera de construir algo, los hackers prefieren un prototipo y ver lo que funciona. Hay un mantra hacker que se escucha mucho en torno a las oficinas de Facebook: el código les gana a los argumentos". 

60 programadores y 24 horas para desarrollar una aplicación, de eso se trata el Hack Day que se desarrolló hace un par de semanas en las oficinas de MercadoLibre
 

Los primeros hack days se remontan a 1996, cuando Yahoo! anunció una serie de innovaciones en su sitio, que habían salido de un hackaton interno destinado a fomentar la creatividad dentro de la empresa. Desde entonces, las grandes compañías de internet, como Facebook o Microsoft, mantienen la tradición organizando periódicamente sus propios hack days, en los cuales sus ingenieros desarrollan prototipos para alimentar o solucionar problemas de sus propias plataformas, desarmando la burocracia y la jerarquía, y cediéndole paso a la creatividad. Google, por ejemplo, tiene un programa llamado 20 Percent Time, una fórmula que anima a sus ingenieros a dedicar el 20% de su jornada laboral a proyectos de la compañía que encuentren especialmente interesantes, independientemente del trabajo que tengan asignado. El s ervicio de noticias Google News y la red social Orkut, por caso, surgieron precisamente de proyectos desarrollados durante este porcentaje de tiempo que la empresa otorga a sus empleados. "Pero el beneficio de los hack days internos sólo impacta en la empresa. En cambio, mi objetivo es crear comunidad", dice Demian, para diferenciar su estrategia de la de las grandes compañías. 

El valor de este día está en su repetición -Demian quiere organizarlo una vez al año- y en la repetición del modelo (que haya muchos hack days). Para empezar, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires organizó a mediados de mayo un hackaton de desarrolladores de aplicaciones móviles para crear soluciones digitales para las áreas de Educación, Agenda Verde, Movilidad, y Cultura y Turismo de la Ciudad. El hack day está tan instalado en el negocio de internet que hasta existen empresas que se dedican a fomentar y organizar esta cultura; una de ellas es la británica Rewired State. Emma Mulqueeny, su fundadora, ofrece algunos consejos para organizar un hackaton exitoso: uno o dos días de duración, 20 desarrolladores como mínimo, un desafío, y pizza y cerveza. "Lo que hacen estos días es mostrar el futuro", dice. 

Detrás de los encuentros hay una lógica que sostiene que en el ecosistema de internet los peces grandes, para subsistir, en lugar de comerse a los más chicos, los tienen que hacer crecer. Demian, 35 años, porteño de Floresta pero con un acento neutral -producto de sus 30 años viviendo en Miami-, es un ejemplo de cómo el sistema de la red se retroalimenta para evolucionar. A fines de los 90, Demian trabajaba en el banco de inversión Barclay cuando empezó a conocer las necesidades de financiamiento de sitios de internet surgidos en América latina, como DeRemate o MercadoLibre , por entonces pequeñas compañías creadas por pibes más entusiastas que profesionales. Demian advirtió el nicho y se independizó abriendo una boutique financiera, BroadSpan Capital, especializada en compañías de internet latinoamericanas y en la Estados Unidos hispana. Un par de años después saltó el mostrador, se puso a emprender y, entre otras empresas, creó Hoodiny, una compañía de producción de contenido y entretenimiento digital, una de las primeras en desarrollar el negocio digital de la música. Ahora está al frente de Senzari, una plataforma de streaming de música online con el algoritmo, dice, más sofisticado creado hasta el momento, y preside Quotidian, un fondo de inversión muy activo (hizo 50 inversiones en 2011) con base en Nueva York que quiere ampliar la búsqueda de nuevos negocios hacia América latina. Por eso, Demian creó la Hack Day Foundation, para encontrar muchas ideas sueltas juntas en un mismo lugar.  

Pero Demian sabe que el esfuerzo no paga si juega solo, y ésta es otra de las características fundamentales del ecosistema. Por eso, para el hackaton de Buenos Aires convocó a incubadoras, venture capital y plataformas de crowdfunding locales (como NXTP Labs de Ariel Arrieta, Nazca Ventures de Vanesa Kolodziej, Kaszek Ventures de Hernán Kazah, e Ideame de Mariano Suárez Battan), además de MercadoLibre, que prestó parte de sus instalaciones: uno de los cinco pisos que tiene en una torre de la zona norte de Capital. La propia empresa es un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar una buena idea, porque MercadoLibre nació del entusiasmo de cinco pibes que trabajaban encerrados en el segundo subsuelo de una cochera. 

Aprovechó también, Demian, la presencia en Buenos Aires de grandes inversores de Silicon Valley que estaban de paso como parte del Geeks on a Plane, un recorrido que hacen una vez por año hombres de negocios que visitan ciudades con un ecosistema de internet prometedor. En su paso por Buenos Aires pudieron conocer, gracias al hack day, los proyectos que se pueden generar con formación, creatividad y un día de trabajo. Todos estos inversores, que este año recorrieron Miami, San Pablo, México DF y Buenos Aires, escucharon las ideas más interesantes y eligieron a uno de ellos para ser financiado. 

60 programadores y 24 horas para desarrollar una aplicación, de eso se trata el Hack Day que se desarrolló hace un par de semanas en las oficinas de MercadoLibre
 

Las 24 horas del hack day porteño terminaron con una idea, un jurado y cinco minutos para presentarla. La condición para participar era no llevar ningún código preescrito. "En las aplicaciones de los candidatos, les pedimos datos de su formación técnica, lenguajes que utilizan, cuán activos están dentro de sus comunidades. La idea de la selección fue elegir los de mejor potencial", dice Demian. 

El resultado fueron 17 proyectos, de los cuales cinco llegaron a ser finalistas, elegidos para ser "mentoreados" durante una semana por la incubadora de negocios NXTP Labs y luego presentados ante inversores locales y de Silicon Valley. Los cinco equipos, que se anunciaron al finalizar las 24 horas, fueron dos aplicaciones web para gestión de restaurantes, una aplicación móvil que facilita la búsqueda y contacto del rubro Servicios de MercadoLibre, una plataforma de premiación para proyectos laborales (workino.com, online desde el día del hacking), y votamostodos.com (también online), que permite votar leyes vía web en el mismo momento en que se discuten en el Congreso. 

Estos cinco finalistas fueron preparados para afinar el proyecto y poder ofrecer un elevator speech, que es la capacidad de presentar un proyecto de internet en cinco minutos ofreciéndoles a los inversores la información que ellos necesitan recibir para decidir un financiamiento. 

De los cinco, uno resultó ganador (la plataforma de administración de restaurantes y gestión de mesas con códigos QR llamado QResto, ideado por Fernando Scasserra, Ignacio Roja, Hernán Mammana, Pablo Molnar y Pablo Moretti) y se llevó cuatro mil pesos y un contrato con un fondo de inversión para convertir esa idea gestada en el cansancio del hack day en una empresa. "Mi sueño es que de acá salgan cinco empresas", dijo Demian. 

Además del premio a los finalistas, el evento permitió que algunas empresas se asomaran a este día en busca de ideas útiles para sus propios desarrollos. 

60 programadores y 24 horas para desarrollar una aplicación, de eso se trata el Hack Day que se desarrolló hace un par de semanas en las oficinas de MercadoLibre
 

MercadoLibre, que ofreció un premio especial para el que mejor integrara su aplicación DineroMail a sus proyectos, se anotó tres potenciales empleados: "Nos gustó tanto lo que hicieron que vamos a proponerles trabajar acá", dijo Darío Simonassi, gerente de Arquitectura de MercadoLibre. "A nosotros estos encuentros nos sirven para recibir un feed-back de la comunidad de emprendedores", explicó. Por otro lado, la empresa de crowdfunding Ideame se asoció con el hackaton para buscar proyectos que se apliquen a su plataforma de financiamiento colectivo. "Queremos sumar más proyectos de tecnología a Ideame para encontrarles financiamiento", dice Pía Giudice, responsable de Comunicación de la plataforma. 

Algunos de los proyectos presentados que no llegaron a la final fueron un sistema de pago por un código QR, una aplicación para brokers inmobiliarios, un sistema de gestión de respuesta para vendedores de MercadoLibre (que no ganó pero se llevó el reconocimiento de la empresa), una aplicación para gestionar la búsqueda de propiedades en MercadoLibre, un sistema para aplicar proyectos de internet a incubadoras y venture capitals, y una plataforma de micropago para comercialización de contenidos digitales. 

Para Demian, el resultado final del hackaton puede terminar siendo anecdótico en la medida en que quede prendida la voluntad de seguir pensando y apostando al juego colectivo para desarrollar ideas. "Yo creo que de acá todos se llevan algo", concluyó. 

Sean fondeados o no, el acercamiento directo de los tipos que están manejando los proyectos más innovadores de Silicon Valley con estudiantes de Ingeniería o jóvenes programadores es un achicamiento de la monumental brecha que existe entre una idea y su concreción, y entre un país con mucha voluntad pero con grandes problemas de financiamiento para emprendedores y Estados Unidos, que ha hecho históricamente un culto del self-made man. Como dice Zuckerberg en su manifiesto del Hacker Way: "La cultura hacker es también muy abierta y meritocrática. Los hackers creen que la mejor idea siempre debe ganar". Demian dice que acá se puede. "Argentina es el país en el cual hay más emprendimientos con perspectiva regional. Tiene proyección, sus emprendedores piensan globalmente. Yo quiero incentivar los ecosistemas locales. Vamos a usar el hackaton para la creación". 

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