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"Este Gobierno dijo que iba a democratizar los medios, pero sus medios son cada vez más excluyentes."

Martín Caparrós cuenta su postura sobre la relación del Gobierno con la TV pública, la prensa opositora, y analiza el papel que debería jugar el periodismo político 

Martín Caparrós cuenta su postura sobre la relación del Gobierno con la TV pública, la prensa opositora, y analiza el papel que debería jugar el periodismo político
 

Entrevistas de Natalia Zuazo
@nataliazzz


¿Cómo analizás los programas como 6,7,8 y Duro de domar desde su planteo de "crítica de los medios"?  

Es falsa la idea de que 6,7,8 haga crítica de medios. Lo que hacen es una crítica de ciertos discursos y posturas políticas a través de los medios. El hecho de que se centren en criticar a los medios tiene que ver con un proyecto político, el kirchnerismo, que decidió que los medios son un campo de batalla política: un enemigo. Tener a los medios como enemigos les sirve para definirse a sí mismos. Y, por otro lado, cohesiona el campo propio. Para el Gobierno, los medios son muy útiles como enemigo. Y son enemigos baratos.  

¿Te parece que para el Gobierno es "barato" tener todos los días a un diario sacándole una tapa en contra, o a un canal de noticias 24 horas con imágenes en contra?  

Sí. Es más barato que enfrentarte con una petrolera que te corta la nafta, con los concesionarios de los trenes que te dejan sin transporte o contra las mineras porque no las dejás llevarse todo el oro. En cambio, pelear con Clarín y La Nación parece un gran enfrentamiento, pero en definitiva no produce ningún efecto inmediato. Pero si los elegís como enemigos, entonces podés construir a quién atacar. Por otro lado, como ya vienen siendo limados desde hace años, la credibilidad viene bajando. En clima de pelea, se sabe que lo que dicen Clarín por un lado y 6,7,8 por otro, lo dicen peleando. Eso cambia la forma en que la sociedad percibe a los medios. Ya no hay objetividad.  

Vos hablás de peleas y enemigos, pero el clima de 6,7,8 es muy optimista.  

El optimismo de 6,7,8 siempre se construye sobre la estructura del "¿viste?, ¿viste?, ¡tomá!". Nunca es un optimismo puro, un "¡qué maravilla!". No sé cuán reflexionado es ese mecanismo, pero en 6,7,8 o en Twitter, el discurso oficialista siempre es contra alguien.  

Martín Caparrós cuenta su postura sobre la relación del Gobierno con la TV pública, la prensa opositora, y analiza el papel que debería jugar el periodismo político
En los medios como Clarín también hay un discurso construido "en contra de".  

Sin duda. Pero yo hace 25 años que digo que el periodismo que hacen Clarín y La Nación es triste. Son empresas que hacen lo que quieren con su dinero y su poder. No es lo que a mí me gusta. Es distinto cuando es el Estado el que hace lo que quiere con nuestro dinero, nuestro poder, con la democratización de la palabra que finalmente termina siendo la palabra para pocos. A mí ni Clarín ni La Nación me contaron que iban a democratizar el acceso a los medios. Este Gobierno sí me lo contó, pero sus medios son cada vez más estrechos y excluyentes.  

La objetividad de los medios ya venía siendo cuestionada, al menos desde 2001, junto con la crisis de credibilidad en la política.  

La objetividad de los medios es una idea falsa y una de las primeras cosas que se cayó con la pelea entre el Gobierno y algunos medios. Yo vengo diciendo que no hay periodismo objetivo desde hace más de veinte años. Es una falacia del periodismo. Y efectivamente, eso venía en discusión desde 2001, cuando se decía: "Nos mean y Clarín dice que llueve". Y eso es otra de las cosas que el kirchnerismo hábilmente retomó del discurso más inorgánico y asambleísta de 2001. Tomó algunas de esas ideas, las malversó y las usó en su beneficio.  

Asumimos entonces que no hay periodismo neutral. A partir de allí, ¿para qué debería servir el periodismo político y cómo te gustaría que se hiciera?  

A mí me gustaría que el periodismo político dejara de creer que su tema principal son esos señores que llamamos políticos. Ese periodismo en el que hablan siempre los mismos diez tipos. Eso me parece la negación de la política. Hay que ampliarlo y contar cómo es la sociedad, la economía. Pero averiguarlo: no sentar al diputado, al senador o al presidente de la Unión Industrial. Eso es hacer periodismo: tratar de entender de verdad qué cambios ha habido en el orden social y en la economía, qué sectores están mejor que otros, cuáles se van a rebelar. Contar una sociedad. No sentar a los mismos nabos de siempre para contar las mismas tonterías.  

¿Y hay alguien que lo haga hoy?  

Muy poco. Y en la televisión seguro que no.  

¿Qué pensás de esta categoría tan de moda llamada "periodismo militante"?  

Si nos ponemos un poquito -no mucho- extremos, todo periodismo es militante. Cuando uno hace periodismo "neutro", "de investigación", y quiere averiguar si tal subsecretario recibió una coima, está militando por una idea del mundo en la cual se supone que los funcionarios del Estado no deberían hacer eso. Eso también es militar. Por otra idea. La mayor parte del periodismo se podría pensar como militante. Incluso el idiota que se la pasa hablando de los amores de la bataclana está militando por una idea del mundo. Por una idea de la estupidez.  

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