Último momento

 

Leer en

Buenos Aires: 3 propuestas para mejorar la ciudad

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
  • apertura
 

Producción y textos: Natalia Zuazo
Ilustraciones de Fabián Mezquita
Fotos de Thomas Sánchez y Mariana Eliano


Lo admitimos: somos bichos urbanos, nos gusta la ciudad. La mezcla de edades, razas, clases sociales, estéticas y el resto que sólo se da en el cemento. Está todo bien con la placidez del retiro en la playa, las vacas pastando en el campo y los nenes sueltos por las calles del barrio cerrado. Pero en la ciudad ocurre lo que de verdad es importante. Acá, entre edificios, es donde la gente se conoce, se pelea, se amiga. Acá también es dónde negocian los acuerdos, se cierran los proyectos y se planean las revoluciones. Equipos de fútbol, vacunas contra la malaria, desarrollos tecnológicos, expresiones artísticas... Esto y mucho más se cocina entre smog y bocinazos.
Y no sólo nos gusta la ciudad, nos gusta nuestra ciudad, Buenos Aires. Tanto nos gusta que la queremos mejor. Hartos de políticos sin ideas, salimos a pensar las nuestras. En el mes previo a las elecciones en que los porteños elegiremos a nuestro próximo jefe de Gobierno, en Brando nos planteamos salir a preguntar, pensar y proponer. Llegamos a esto: tres ideas que harían de ésta, la nuestra, una ciudad mucho mejor. Transporte, vivienda y espacios verdes. Esos fueron los ejes en los que trabajamos. Pasen y vean. Ojalá les guste.
 

1.- EL SISTEMA DE TRANSPORTE IDEAL

¿Sos parte del millón y medio de pasajeros que toman el subte todos los días? ¿De los 8 millones que toman el colectivo, o manejan uno de los 1,2 millones de autos que cruzan por día la General Paz hacia Capital? Entonces, padecés el infierno diario del embotellamiento y el apretujamiento feroz en el vagón y seguramente no entendés por qué, en una metrópoli como Buenos Aires, con recursos económicos, expertos ingenieros y planificadores urbanos, todavía es tan ineficiente moverse de un punto a otro. Cansados de esperar el colectivo, hartos de estar varados en el tráfico, en Brando nos propusimos pensar el mejor sistema de transporte posible para la Ciudad de Buenos Aires. Para eso, consultamos a expertos en transporte, analizamos los sistemas que funcionaron en el mundo y nos propusimos crear sin las restricciones con que nos abruma la mezquindad del sistema político que nos tocó en suerte. 

Al modelo, con conexiones más eficientes, con barrios para peatones más felices, con nuevas centralidades para evitar el centro, y con obras viales pendientes desde hace más de medio siglo, lo combinamos con un uso planificado de la bicicletas, un tránsito más pacífico y camiones que se queden fuera de la Ciudad para que la podamos disfrutar sin tanto ruido. El resultado es una ciudad no sólo más ordenada y más fácil de transitar, sino más sana, menos ruidosa. ¿Lo mejor? Si nos decidimos a realizarla, esta Ciudad no está tan lejos.  



 

2.- EL OTRO RÍO

En 2008, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Sociedad Central de Arquitectos llamaron a un concurso [pdf] para el proyecto de creación del Parque Lineal del Sur. Su objetivo era recuperar Parque Patricios, Barracas, y algunas zonas aledañas descuidadas, como la plaza Vuelta de Obligado, los bordes de la ex cárcel de Caseros y los hospitales Garrahan, Muñiz y Malbrán, además de las industrias y las zonas residenciales de la zona. El concurso también buscaba crear en el territorio porteño un parque lineal, un concepto utilizado en muchas ciudades para "coser" distintas áreas a través de espacios verdes, fuentes de agua y zonas residenciales y de servicios.  

El primer premio lo ganó el Estudio Afra, con Pablo Ferreiro, Saturnino Armendares y Joaquín Leunda a la cabeza. Pero además de ganar, sus autores lograron que su idea del Parque Lineal del Sur se impusiera aun cuando el proyecto que presentaron superó el área inicial prevista por la convocatoria, al extenderlo hacia el Riachuelo, con todos sus barrios, territorios, asentamientos y construcciones, de un lado al otro de la Capital. "Quisimos extender la reflexión y pensar por qué el Riachuelo nunca aparece en los mapas de Buenos Aires, cuando es central en la ciudad, desde su valor histórico y simbólico, hasta por la cantidad de gente que vive a su alrededor", explica Pablo Ferreiro. "Para nosotros, el Riachuelo tenía que transformarse en el eje del proyecto, no en su límite. Había que volver a cargarlo de sentido, como ocurrió luego en los desfiles del Bicentenario, pero también convertirlo en el eje ambiental de la ciudad, en un eje de intercambio, de relación social y comercial".  

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
  • El Riachuelo limpio podría ser un nuevo eje verde
 

Esto, hay que decirlo, implica un Riachuelo saneado, muy diferente de su estado de pestilencia actual. Con 64 kilómetros de largo, hoy es uno de los cinco cauces más contaminados del mundo. En sus márgenes viven cerca de 11 mil personas expuestas a todo tipo de enfermedades infecciosas. En 2008, la Corte Suprema dictó un fallo que obliga a las autoridades nacionales, provinciales y locales a poner en marcha un plan urgente de saneamiento, con el financiamiento de un crédito del Banco Mundial. En el mundo hay decenas de antecedentes de ríos tan o más contaminados que fueron resucitados. 

Mientras eso ocurre, en los planos de Afra el Riachuelo se convirtió en el centro que une todo el proyecto, transformándolo en una idea más ambiciosa, pero al mismo tiempo más realista, porque integró lo que está desintegrado: el río como una centralidad. Esa idea ya era parte de la concepción de la ciudad que tenía el estudio de Ferreiro en un artículo de 2006, en el que señalaban que "el río y las cuencas son patrimonio regional, eje integrador, y no límite-frontera". A este concepto se le sumó otra idea que veían trabajando: la de la geografía como primera arquitectura, donde los ríos, los cauces subterráneos, las llanuras y los relieves preceden a las calles, las rutas y los mapas que el hombre va trazando con "la civilización", su orden y progreso. El resultado fue pensar el proyecto con una mirada que excedió lo edilicio, sumándole su soporte geográfico, la infraestructura y la cultura. 

Con la ciudad entendida así, como parte de una naturaleza preexistente que se dejaba de tapar para integrar, el valor de cada zona tenía que ser repensado. "En los 90, las obras en Puerto Madero permitieron recentrar la ciudad, que fugaba al norte, y se puso en evidencia la necesidad de redefinir el sur, entender la cuenca del Riachuelo como la pieza central del área metropolitana".  

El Parque Lineal del Sur está pensado en tres tramos, que coinciden en parte con las tres cuencas del Riachuelo (alta, media y baja) y en parte con lógicas productivas. También están pensados como etapas de construcción. El primero, de 6 kilómetros, incluye los bordes de las "grandes áreas vacantes" que van desde el puente La Noria hasta el meandro de Brian, con programas metropolitanos y el río con su cauce rectificado. El segundo, de otros 6 kilómetros, se extiende hasta La Boca, con un río de cauce meandroso, programas industriales y viviendas informales. El tercer tramo, de 3 kilómetros, es la desembocadura, con programas productivos, vivienda y turismo. 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
 

En cada uno de estos tramos, la obra proyecta ir uniendo las áreas, en algunos casos con plazas, zonas verdes, caminos para bicicletas, un acuario y un vivero metropolitano. En otros, interviniendo para mejorar infraestructuras que ya existen, como playones ferroviarios, o estructuras descuidadas y viejas, pensadas para una ciudad mucho más reducida que la actual, como la ex cárcel de Caseros y la zona del Hospital Garrahan. También se crean lugares nuevos, puertos para hacer el río navegable y ferias en los márgenes, para conectar las actividades sociales y productivas de uno y otro lado. Esto hace que el proyecto contemple obras de distinta magnitud y complejidad, que van desde bicisendas hasta una nueva área residencial. 

El proyecto también incluye una idea ya concebida en distintos períodos de gobierno: la de trasladar algunos centros administrativos a la zona sur, como el poder judicial local o algunas sedes universitarias, para aprovechar una gran cantidad de tierra subutilizada. "La ciudad avanza hacia la Costanera, con una costa cada vez más extensa, porque allí se tira gran parte del millón de metros cúbicos de escombros que se sacan de otros lados cuando se construye en la zona norte. Nadie piensa en las otras tierras", dice Ferreiro. 

Cuando el proyecto se acerca a las márgenes del Riachuelo, se enfrenta a la situación grave de los barrios, villas y asentamientos que están pegados a su cauce, con las casas a punto de caer en él, como las de la villa 21-24, el asentamiento llamado El Pueblito y los de Lanús. Allí se requiere actuar con políticas de vivienda de la ciudad, para reubicar a esos habitantes, que hoy mismo tendrían que ser trasladados, dada la peligrosidad de las aguas contaminadas con las que conviven. Pero al tiempo que prevé ese traslado, el proyecto del Parque Lineal del Sur incluye la construcción de emprendimientos mixtos, con inversiones del Estado y de privados, para generar recursos y trabajo en la zona. Por ejemplo, está pensado un puerto-feria, con locales comerciales, al que se pueda llegar en lancha, y que conecte ambas márgenes del río a partir de una actividad económica rentable para la zona. "La idea es que también puedas ir en lancha a La Salada ", dice Ferreiro. 

Al momento, el proyecto del Parque Lineal del Sur se encuentra frenado, luego de una serie de reuniones de trabajo y planificación entre las autoridades del gobierno de la Ciudad y el estudio Afra. Después de avanzar en un primer plan de obras que se irían realizando en etapas, las conversaciones entre ambas partes se pararon por las concepciones divergentes sobre qué obras eran prioritarias realizar. Aun así, en varias de sus publicidades posteriores, la administración actual del PRO retomó el proyecto, incluso algunos de sus dibujos e ideas, por lo que Ferreiro cree que todavía es posible que en algún momento se concrete: "Al menos lo tienen en la cabeza, la imagen del Riachuelo como eje integrador y ambiental está ahí. Nuestra idea sigue siendo hacerlo. Nosotros, otros, no importa. Pero hay que hacerlo".  

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
 

3.- UN TECHO PARA MI CIUDAD

Entre Mataderos, Villa Lugano, Soldati y el Parque Indoamericano, allí donde se termina la ciudad, está naciendo un barrio nuevo. Se llama Castañares y lo está construyendo la fundación Sueños Compartidos de Madres de Plaza de Mayo. Ya tiene 120 casas habitadas y 100 más casi terminadas, del total de 780 que tendrá cuando llegue a su fin. Estas casas le van a dar una solución habitacional a mucha gente: a los vecinos del barrio INTA (o Villa 19), a los habitantes de los asentamientos Obrero y Bermejo, y a la gente de Villa Cartón, que se incendió en febrero de 2007. 

Castañares no sólo es -junto con Piletones y Villa 15- una de las pocas obras de vivienda que se están haciendo en la Ciudad de Buenos Aires, sino que, además, significa una fuente de trabajo para 650 personas y el mejoramiento de la vida de todos los barrios que rodean al predio. Los trabajadores, con sueldo en blanco, obra social, jubilación y asignaciones sociales, son vecinos que hoy tienen un salario básico de 2.600 pesos. Y lo usan para ir al nuevo supermercado del barrio -que abrió cuando empezó la obra-, comprarles ropa a los hijos y mejorar sus propias casas, antes muy precarias. Muchos de ellos, sobre todo los jóvenes, también recuperan su situación familiar, porque como empleados de la fundación pueden acceder a tratamientos de rehabilitación de drogas, encontrar un trabajo formal que nunca habían tenido, y empezar a valerse por sí mismos. "Lo primero que hicimos fue darle trabajo a una persona por familia, y al principio no fue fácil, porque eran vecinos que tenían que darle órdenes a otros vecinos", cuenta Liliana Koremblit, coordinadora del área de educación de Sueños Compartidos. Una vez formados, los trabajadores son nuevamente contratados para ir construyendo otros barrios. 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
DÉFICIT, HACINAMIENTO y CRECIMIENTO DESIGUAL
Según el censo de 2010, la Ciudad de Buenos Aires tiene 2.891.082 habitantes. El 20% (unas 600.000 personas) está en situación de déficit habitacional.  

Entre 2001 y 2010, la población de las villas creció de 160.000 a 180.000 habitantes. En los asentamientos viven 20.000 personas. El hacinamiento en la ciudad llega al 14% (implica tres o más personas que duermen en el mismo dormitorio) y en las villas, al 60% (los asentamientos son territorios ocupados más precarios que las villas, más permanentes y con alguna infraestructura de servicios). 

Unas 70.000 personas viven en hoteles, inquilinatos y pensiones, y unas 100.000 viven en casas tomadas. En los inquilinatos la situación de hacinamiento llega al 81% y en los hoteles, al 73%, es decir, cinco veces más que en el resto de la Ciudad. 

A partir del crecimiento de la economía que se mantiene desde 2003, la Ciudad registró un boom de inversiones inmobiliarias, gran parte de ellas financiadas por capitales especulativos y las ganancias extraordinarias del sector agrícola. Sin embargo, este auge constructor se distribuyó de manera fuertemente desigual sobre el territorio porteño: el 80% se destinó a edificios de lujo en los barrios del norte de la Ciudad y Puerto Madero (donde están habitadas sólo el 28% de las viviendas construidas), que concentraron el 32% de las inversiones. En cambio, sumados los cinco distritos más pobres de la zona sur (que limitan con el Riachuelo), éstos representaron solamente el 1,9% de los metros cuadrados residenciales construidos. 

El boom inmobiliario incrementó fuertemente el valor del suelo y, al mismo tiempo, necesitó hacerse de terrenos aptos para nuevas construcciones. Con esto, muchas viviendas alquiladas y ocupadas en forma irregular cambiaron de manos, desplazando a sus habitantes (desalojos mediante) a villas o a pensiones no declaradas del centro-sur de la Ciudad, sin controles en las condiciones de alojamiento y con tasas elevadas de hacinamiento. También se demolieron hoteles y pensiones antiguas de Palermo y Recoleta para construir allí viviendas nuevas, dejando sin techo a esa población. La cifra impacta: en la Ciudad de Buenos Aires se desaloja a una familia por día. 

Pero el problema se traslada a las villas, donde los valores de los alquileres, manejados informalmente en un mercado interno, son muy elevados (una pieza, sin servicios, cuesta entre 800 y 1.000 pesos mensuales), lo que los hace inaccesibles ya no sólo para quienes están en situación de pobreza, sino para una gran parte de la población. Esta situación contribuye a explicar la toma de tierras del Indoamericano a fines de 2010 y la profusión de casas ocupadas en la Ciudad. 

¿LAS SOLUCIONES?
El Instituto de la Vivienda, el organismo del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires encargado de resolver estos problemas, redujo su presupuesto en un 50% de 2006 a 2011. También bajó la ejecución del dinero destinado al organismo: en 2006 fue del 85,5% y en 2010, al tercer trimestre del año, sólo se había ejecutado un 28%.  

Esta situación hace que la construcción de viviendas esté prácticamente paralizada, con varios programas que todavía ni siquiera se ejecutaron, en particular los que prevén gestionar créditos individuales para la compra de viviendas (muy importantes para parejas jóvenes que buscan una primera vivienda, por ejemplo) y los que se ejecutan a través de la Ley 341 para que las cooperativas construyan en terrenos comprados previamente por la Ciudad (las tierras y la mano de obra están disponibles, pero los pagos se cortan y las obras se paralizan). Los únicos programas que reciben financiamiento son subsidios, como los programas de "apoyo para familias en situación de calle" y de "vivienda transitoria", poco efectivos ya que dejan librado a los beneficiarios la búsqueda en el mercado inmobiliario, con lo que terminan volviendo a la situación de calle. 

El Instituto de la Vivienda también administra los fondos nacionales del Plan Federal I y II, que para 2010 preveían la construcción de 11.000 viviendas, de las cuales sólo se llegaron a construir 2060 unidades, entre ellas, las que gestiona y ejecuta la fundación Sueños Compartidos de Madres de Plaza de Mayo. 

"La solución del problema de la vivienda es múltiple, y tiene que incluir la construcción de viviendas nuevas, la recuperación del parque deteriorado y una política de ayuda para alquileres, destinadas tanto a sectores de bajos recursos como a la clase media, con planes que involucren al Estado y a los privados", explica Jaime Sorín, ex decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, experto en vivienda social. "El de la vivienda es un déficit invisible", agrega. El Banco Ciudad también juega un rol importante para los programas de ahorro previo que impulsa el gobierno local. Otra medida necesaria es la integración de las villas. "Necesitan construcciones nuevas, consolidación de viviendas existentes y provisión de infraestructura urbana (calles, servicios básicos, plazas) y social (salud, educación, cultura, deportes)", señala Sorín. 

LAS MUJERES OBRERAS

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos

Mujeres obreras: Leónida Arámbulo, terminaciones. Amelia Espínola hace terminaciones. Delicia Carabajal, se ocupa de la limpieza. Celeste Palmieri, de limpieza.  

Una característica de los barrios que construye la fundación de las Madres de Plaza de Mayo es que hay un gran porcentaje de trabajadoras mujeres. En Castañares hay 200, que trabajan en albañilería, electricidad, pintura, administración y limpieza. Dejan a sus chicos en la guardería del barrio, o en las escuelas, se ponen el casco y las botas y hacen los mismos trabajos que los hombres. "Cuando empezamos, los hombres no nos dejaban hacer nada, pero ahora ellos mismos nos mandan a pintar el cielo raso, la parte más difícil, porque se dieron cuenta de que lo podemos hacer igual que ellos", cuenta entre risas Carolina, ropa salpicada de pintura, ojos negros y rojo furioso en el pelo. "Para muchas de nosotras fue independizarnos, salir de nuestra casa, de cuidar a los chicos, de limpiar por horas y no llegar a comprar el pan. Acá nos encontramos con otras mujeres y fuimos progresando", cuenta Isabel, encargada de coordinar las actividades de la gente que trabaja en el barrio. 

Desde que comenzó la obra, en 2008, el resto del barrio también cambió. Los galpones, las fábricas y los comercios de los alrededores volvieron a abrir. Y los obreros, ya capacitados, se empezaron a organizar también para hacer trabajos fuera de Castañares. "Ahora los sábados por ahí nos piden que pintemos el club. Entonces aprendemos a armar un presupuesto", dice Carolina. "Antes nos juntábamos para ir a pedir mercadería a los supermercados, para organizar la olla popular. Ojo, no me arrepiento, tuvimos que hacerlo para comer, pero ahora ya no", agrega. 

Cuando se terminan las obras, las familias reciben un título de la propiedad, que cuenta con servicios de agua, luz y gas. Son lindas, de 70 metros cuadrados las de dos dormitorios, pintadas de blanco, gris y verde, con un parque común con juegos para chicos cada dos manzanas. La cocina tiene un lavadero incorporado y todas tienen su herrería, puertas y ventanas terminadas. Por cada edificio, hay una casa preparada para discapacitados y un ascensor. 

Para la construcción se utiliza un sistema italiano llamado Emmedue (M2), moderno y antisísmico. Son paneles conformados por dos mallas de acero galvanizado con una placa de telgopor en el medio. Con ellos se arma la estructura, a la que después se le dan tres capas de cemento con una pistola especial, y luego ya se pinta. Es muy rápido y liviano, lo que permite que las mujeres trabajen en la albañilería. 

La relación de los vecinos que hoy trabajan en Castañares con las autoridades de la Ciudad nunca fue fácil. "Venían, nos tomaban los datos, y nos denunciaban por usurpación de tierra o por ocupación. La ayuda siempre fue cero. Los únicos que nos apoyaron fueron los médicos de los centros de salud, arriesgando sus propios trabajos. Pero por Macri siempre nos sentimos discriminados", dice Carolina. "Ahora nos ven trabajar, ser dueños de nuestro futuro, y nos respetan más. Incluso la policía", concluye. El día, para ellas, sigue yendo a buscar a sus hijos a la escuela, dándoles de comer, pintando paredes o haciendo reboques. Del otro lado del alambrado, un camión de gendarmería custodia el predio. La diferencia es que ahora, en vez de un cuadrado de tierra sin usar, allí hay edificios creciendo, gente trabajando y chicos esperando a sus padres salir de trabajar para llevarlos a almorzar o tomar la merienda, después de un día de trabajo. 

CON BUENOS AIRES EN LA CABEZA

La habitan casi 3 millones de personas y, con su área metropolitana, es la segunda urbe de Sudamérica. Sus habitantes pueden amarla y odiarla con la misma intensidad. Quiénes son los que hoy la piensan para que la ciudad sea un lugar mejor. 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
Jaime Sorín
Edad: 65
Fue vicerrector de la UBA y decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de esa universidad, donde es profesor regular. Es miembro del Comité Académico y profesor del programa de posgrado Hábitat y Pobreza Urbana en América Latina, director del programa de investigación Rehabilitación de Edificios en Trama Urbana y director del proyecto de investigación La Emergencia Habitacional en la Ciudad de Buenos Aires, ambos en la FADU-UBA.
Proyecto actual: dirige la obra de vivienda social de la cooperativa Los Pibes de La Boca. Está al frente de la construcción de Tecnópolis, el parque temático interactivo de ciencia y tecnología.
Le gusta de Buenos Aires: "Los bares que todavía quedan de las décadas del 40 y 50".
No le gusta de Buenos Aires: "Las calles de Puerto Madero y las esquinas de Palermo Hollywood". 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
Roberto Agosta
Edad: 57
Es ingeniero civil de la UCA y master of Engineering de Berkeley. Dirige el Departamento de Transporte de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Es profesor de la UBA, la UCA y la Di Tella. Fue gerente general de Trenes de Buenos Aires y Tren de la Costa y gerente técnico de Subterráneos de Buenos Aires. Es director de la consultora AC&A SA, Ingenieros, Economistas, Planificadores.
Proyecto actual: "Estamos trabajando en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea que se encuentra explorando las posibilidades de transferencia a Argentina y Brasil de las mejores prácticas europeas en logística de transporte".
Le gusta de Buenos Aires: "El área de la plaza San Martín de Tours, la calle Schiaffino, la plaza Intendente Alvear, La Biela y la terraza de Buenos Aires Design".
No le gusta de Buenos Aires: "Me entristece profundamente el estado en que se encuentra el área del Microcentro, corazón histórico no solamente de Buenos Aires, sino, en buena medida, de todo el país, en la actualidad absolutamente degradado". 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
Pablo Ferreiro
Edad: 47
Es profesor adjunto de Arquitectura en la UBA, donde también coordina el Taller Sudamérica y uno de los titulares del estudio AFRA. Presentó su obra en las bienales de Venecia, San Pablo y Brasilia y ganó numerosos concursos nacionales e internacionales.
Proyecto actual: "En los tableros de nuestro estudio conviven documentaciones de proyectos de pequeña y mediana escala, concursos sobre distintas temáticas y sitios, mapas de territorios que intentamos descifrar en nuevas lógicas y textos que pretenden construir los argumentos de futuras operaciones, y que aun en su vocación de libro no han llegado al formato deseado".
Le gusta de Buenos Aires: "Buenos Aires es una máquina compleja y maravillosa, con una enorme cantidad de cuestiones a resolver, pero que aun así constituye un paisaje increíble y se da el lujo de sostener por años pequeñas delicias, como la anónima proyección de poesía en la subida de Agüero, al costado de la Biblioteca Nacional".
No le gusta de Buenos Aires: "Me siento parte de la ciudad; me cuesta juzgarla como algo externo a mí. Por eso, tal vez, lo que menos me gusta es que no hayamos logrado construir esa conciencia colectiva sobre compartir como propio lo público. Y en términos físicos, lo que menos me gusta es su desconocimiento del soporte natural que la estructura: los ríos de llanura ignorados, el Río de la Plata negado. Hay una idea de ciudad que negó su integración con la naturaleza". 

Contactamos a un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros para que nos ayuden a pensar cómo hacer para aumentar nuestra calidad de vida. Mirá las sus ideas y contanos cuál sumarías vos
Manuel Ludueña
Edad: 61
Es planificador urbano y regional, profesor del cursos de posgrado de Tecnologías Urbanas Sostenibles (UBA), asesor del diputado Francisco Nenna (FpV) y vicepresidente de SALCES (Sociedad Argentina de Lucha contra el Sedentarismo).
Proyecto actual: coordinación del Foro de Ecología Política (FEP).
Le gusta de Buenos Aires: "La primavera y cómo van floreciendo y cambiando los colores y olores de plantas y árboles; cómo algunas plazas, parques y veredas se alfombran con las flores de los jacarandás y tilos".
No le gusta de Buenos Aires: "El comportamiento que se tiene con respecto al Riachuelo y al Río de la Plata al contaminárselos de modo anónimo, a la falta de sanción social sobre ellos y de control gubernamental de la Nación, la Provincia, el gobierno de la Ciudad y los municipios". 

Mantente al tanto de las actualizaciones de ConexiónBrando.com a través de Twitter. Seguinos en @ConexionBrando

Quienes leyeron esta nota, también leyeron: