Ante la desesperación por revertir los meses de sedentarismo, son muchos los que se internan en el gimnasio sin ayuda profesional. Consejos para evitar lesiones y no perder el tiempo.
Por Carolina Rossi *
Empieza el año y es el momento en que retomamos las rutinas que dejamos en diciembre. Y si bien en su mayoría de los que hacen gimnasia no son ningunos expertos, suelen resistirse a la idea de recurrir a un profesional para iniciar la actividad física. ¿El riesgo? Que terminan eligiendo ejercicios poco recomendables para sus posibilidades y objetivos, o los practican con una mala técnica, lo que puede desembocar en una lesión.
Para evitar esto, lo primero es fijarse un objetivo concreto. Por ejemplo: si queremos perder peso, es importante elegir actividades aeróbicas (de baja intensidad y larga duración), como la cinta o la bicicleta; si queremos ganar masa muscular, va a ser necesario que trabajemos la fuerza con pesas; para ser más flexibles, sería bueno asistir a clases de stretching o yoga o contratar a un entrenador personal para que nos ayude a elongar o nos enseñe las técnicas que luego podremos realizar solos, y si queremos correr una carrera o subir una montaña, debemos priorizar el trabajo de tren inferior y realizar tanto actividades aeróbicas como anaeróbicas para aumentar nuestro consumo de oxígeno.
Claro que lo ideal es empezar una rutina y seguirla todo el año. Pero si no pudiste, acá va una lista con los errores más comunes que se cometen a la hora de poner un pie en el gimnasio:
- No contar con un apto físico médico
- No fijarse un objetivo
- No entrar en calor
- No hidratarse bien
- No elongar al final
- Cargar más peso del adecuado y deformar la técnica de ejecución
- Pasar más de 90 minutos entrenando
- No respetar el descanso adecuado entre sesiones y/o entre series
- Hacer siempre lo mismo
- Comenzar la rutina con músculos pequeños
- Arrancar con mucho peso cuando estamos retomando
- Ejecutar los ejercicios en forma brusca, con rebotes y/o con posturas incorrectas
- Respirar mal
- Ayudarse con los brazos en los ejercicios de piernas o con la cintura en los de brazos
- No ajustar las máquinas para nuestra altura
- Abusar de las bebidas energéticas
- Suponer que transpirando se adelgaza
- Creer que haciendo abdominales bajamos la panza
- Trabajar el cuerpo desproporcionadamente (por ejemplo, no hacer ningún ejercicio de piernas)
- Prescindir de un profesor
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