Patios para comer al aire libre
na guía con los mejores patios de la ciudad: una casa de familia, un museo y un convento te presentan sus opciones. Sumá tu propuesta.
Por Julieta Goldman.
Si pensamos en los espacios soñados de los restaurantes cuando empieza el verano, el consenso resuelve una respuesta firme: lugares al aire libre, especialmente los patios. En otoño o invierno los observamos del otro lado del vidrio, deseando que broten las flores, que las temperaturas cálidas acompañen la velada. Pero cuando llega el calorcito, las ubicaciones al aire libre se vuelven las favoritas de los clientes. Las reservas miran hacia un solo lugar; el tiempo que pasa entre que se desocupa una mesa al aire libre y que vuelve a conseguir "dueño" es mínimo. Para ir a comer de día o de noche, para estar solo o acompañado, para un gran festejo o algo más íntimo, una selección de nuestros favoritos:
RESTAURANTE DEL MUSEO EVITA
El primer lugar de la lista, por lejos, se lo ganó un espacio que vive en un edificio de la primera década del siglo XX: el restaurante del Museo Evita. Originalmente, este patio era la entrada de vehículos, por eso, en la actualidad tiene una enorme reja de acceso. Hace seis años fue declarado Patrimonio Nacional y con ese invaluable as en la manga cosechó el orgullo de ser uno de los patios más valorados, no sólo de Palermo, sino de todos los barrios. Es amplio, cómodo, con un pulido piso de damero y, en el centro, un palo borracho que sus dueños decidieron plantar cuando tomaron la concesión, por su rápido crecimiento y floración. Después llegaron las enredaderas, una vid propia de una cepa de Cabernet Sauvignon y macetas con flores que cubrieron la escalera colonial. Se completó con los muebles de jardín y con una mesa histórica que usan para compartir entre clientes conocidos o desconocidos. Este año armaron una crepería con un pintoresco carrito estilo francés, donde las crêpes se elaboran a la vista, saladas y dulces. De día, llegan las amigables sombrillas y para días de lluvia, los gazebos son resistentes guardianes. Las noches son acompañadas de la luz de los faroles, ideales para una cena novelesca o de propuestas indecentes. Un trago a la tardecita con una tabla de quesos, una crêpe con un vaso de sidra o un desayuno al solcito son las grandes maravillas de este lugar. Además, es pet friendly, dato fundamental para los que integran a sus mascotas en las salidas. Para quienes están buscando lugar donde pasar la noche del 31, el patio del Museo Evita abrirá sus puertas, con cena especial de fin de año, DJ sorpresa y elaboraciones caseras. Se recomienda reservar.
J. M. Gutiérrez 3926. Tel.: 4800-1599.
COMO EN CASA
Cambiando de barrio y de propuesta, llegamos a Belgrano. Una casona antigua recibe a sus comensales en salones individuales o en pequeños cuartos con pocas mesas. Pero el patio, apto para fumadores, es la joyita del lugar. Se trata de Como en Casa, célebre lugar de tortas –con más de un cuarto de siglo de experiencia–, que hoy ya tiene cuatro locales. Las hermanas Longinotti fueron superando y ampliando su oferta cada año y hoy son mucho más que expertas en tortas. También ofrecen sándwiches, ensaladas especiales, cazuelas, tapeos, carnes y tartas. En el patio de Amenábar, cada mediodía se sirve un menú ejecutivo, ideal para quienes quieren hacer un recreo laboral y comer saludablemente: licuados naturales y platos light incluidos. O para quienes quieren continuar las labores en horario de almuerzo: ya que hay wi-fi en todo el salón. No se trata de jugar a las escondidas, pero el patio se encuentra al fondo de la casona, pasando por un cuarto de paredes rojas, una gran escalera lustrada y un mostrador con ventas para los que compran al paso. El que busca encuentra, dice la frase. Eso sí, a las 9 de la noche, Como en Casa cierra.
Amenábar 933. Tel.: 4784-0213. SIROP FOLIE
Emprendemos un nuevo viaje por la ciudad y aterrizamos en Recoleta. Es un restaurante de alta cocina porteña moderna a cargo de su creadora y chef ejecutiva, Liliana Numer. Se destaca por la repostería de calidad, ambientación pintoresca y servicio personalizado. Su ubicación: el antiguo Pasaje del Correo, que nada tiene para envidiarle a un bistró del barrio latino en París. Este pasaje permite acomodar algunas mesas en la parte de afuera, lo que le da forma de patio callejero. El menú es variado, se ofrecen platos de estación, desayunos, tés especiales, jugos y licuados, ensaladas y sándwiches, pastelería y cafetería. Pero la especialidad de la casa, adorada por sus fieles clientes, es el Brunch por pasos que se sirve sábados y domingos de 11 a 17 y es para compartir, dos o más personas. Incluye desde huevos revueltos con polvo de aceitunas y pimientos confitados hasta papas rotas con crema ácida, medialunas y panes frescos. Además, las sugerencias del día se colocan en una pizarra y es una buena idea tenerlas en cuenta. La Chocolatísima es la torta emblema del lugar, y sus ingredientes –base húmeda de chocolate semiamargo, dulce de leche y mousse de chocolate semiamargo– agasajan el paladar de los comensales. Todas las tardes a partir de las 16 se sirve el Té Completo, con tostadas, scones, manteca y mermelada Sirop, minitorta a elección, finger sándwiches, variedad de petits fours y hebras de té de Tealosophy. Todo un lujo y a precios más que accesibles, considerando que si observamos a nuestro alrededor se ven fortalezas gastronómicas como Nectarine o Sirop a secas, donde comer implica dejar la billetera vacía o la tarjeta de crédito en llamas.
Vicente López 1661. Abierto de martes a domingos de 11 al cierre. Tel.: 4813-5900. DALE PEREJIL AL TORO
Una opción ciento por ciento carnívora es esta glamorosa parrillita que tiene un patio para veinte comensales. Está decorado con objetos antiguos, fiel a la estética del lugar, e incluye autitos de colección, farolitos, latas viejas y otro montón de juguetes que apelan al baúl de los recuerdos. El patio no sólo es un templo sagrado para los fumadores. También es el lugar ideal para que los domingos al mediodía los padres se relajen y dejen a sus hijos bajo el cuidado de un ángel guardián que los hace jugar con libros, rompecabezas, giros didácticos y consignas. El sector al aire libre de esta casona antigua incluye una frondosa enredadera que le da un toque familiar y ganas de no moverse nunca. La espera del asado, las achuras o la pesca del día vienen de la mano de un vasito de vino y canela, con pochoclos y pancitos saborizados.
Estado de Israel 4483. Tel.: 4861-2052. Cierra los lunes. EL CLAUSTRO SANTA CATALINA
El recorrido termina en pleno Microcentro, una opción para hombres de negocios que no pueden alejarse demasiado de sus oficinas, pero se permiten un descanso en un lugar bonito. Qué mejor que un territorio sagrado: el convento de Santa Catalina. Fue fundado en 1745 y, mientras uno almuerza, la historia está a la vista. Tanto los antiguos claustros como el patio central, rodeado de viejas galerías y de un aljibe de 1810, ofician de salones para comer. El gran patio con sombrillas y vegetación tupida y una carta completa con carnes, pescados, ensaladas, pastas y postres que fusionan una cocina moderna y clásica hacen de este rinconcito escondido un lugar perfecto para sumar a la agenda de espacios verdes.
San Martín 705 (esq. Viamonte). Tel.: 4312-0235. Abierto sólo al mediodía. Mirá más: ¿Cómo leer una etiqueta de vino? I
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