Una mirada al vestidor de Liniers
Una charla con el hombre que dice que en su estilo vale todo. Cómo construir una imagen que no defraude a la personalidad.
Por Noelia Chessari. ¿CULTO O IMPACIENTE? No pienso mucho en lo que me voy a poner antes de salir. Me visto como siempre lo hice: una remera, un jean y zapatillas. ¡Ah!, y los anteojos, que si no, no veo nada. Hace poco viajé a Europa y lo único que traje fue un gorro que compré en un mercado de pulgas por un euro. Lo demás, me lo gasté en libros de cómics.
¿MACANUDO? Cuando acompaño a Angie (su esposa, que es escritora) a comprarse ropa, la paso mal: siempre termino en esos sillones de negocio en donde se sientan los novios/maridos con cara de desazón, evitando hacer contacto visual entre sí porque saben que fueron arrastrados hasta ahí y su masculinidad está bastante devaluada.
LA IMAGEN NO ES NADA Lo bueno de mi trabajo es que, a diferencia del músico o el actor, no necesito desarrollar una imagen. Te permite ser como sos, sin necesidad de adoptar poses. El otro día me dijeron: "Te parecés a Benicio Del Toro", y cuando me estaba poniendo contento, terminaron la frase: "...en la película Pánico y locura en Las Vegas".
AMOR INCONDICIONAL "La única marca a la que le tengo cariño es Converse. Hace unos años era imposible encontrar zapatillas que no parecieran una nave espacial de George Lucas. Tenían cámaras de aire, botones y pedacitos de plástico fosforescente. Afortunadamente, las viejas y queridas All Star siguen pareciendo algo de este planeta."
Quienes leyeron esta nota, también leyeron: