Una mirada al vestidor del Martín Caparrós
Brando charló de estilo con el hombre de negro. Genio y figura, de un look depurado, pero con un toque de sofisticación bohemia.
Por Mariana Fusaro.
SIGNIFICANTE Y SIGNIFICADO Me interesa la ropa, porque es el primer signo que uno exhibe, no de cómo es, sino de cómo quiere que los demás se crean que es. Nadie deja de hablar de sí mismo a través de como se viste. Por eso no me gusta darle demasiada bola: me parece una forma un poco vulgar de hablar de uno mismo. Así que prefiero usar ropa que me guste y que diga, al mismo tiempo, que no me importa mucho.
CLAVE PARA COMBINAR: LO NET + LO TOP Mis últimas adquisiciones fueron más 501, un par de veces al año renuevo el stock. Y un pulóver de cashmere verdadero –negro, por supuesto–, en Ulaan Bator, tan suave que parece falso.
ENEMIGO DE LA OSTENTACIÓN No tengo diseñadores favoritos, y es raro que salga de compras. ¿Accesorios? Me gustan los relojes, pero no los que hacen ahora, cada vez más grandes, ostentosos. Uso relojes viejos, discretos, chiquitos, familiares. Y no tengo ninguna corbata, ningún traje. Por suerte, no estoy en ninguna situación en la que me vea obligado a usar uniforme.
HOMBRE DE NEGRO Para armar mi guardarropas insisto en lo que me resulta cómodo. Me da igual lo que diga la moda. Después de muchos años, ya sé qué me gusta ponerme, y me lo pongo. El 90 por ciento del tiempo uso unos Levi’s 501 negros y una camiseta más o menos negra, y en invierno, un pulóver negro encima.
EL VIAJERO INTELIGENTE Para salir de viaje, lo primero que pongo en la valija es lo de siempre: los 501, las camisetas negras. Estoy muy orgulloso de mi sistema de equipaje, optimizado a través del tiempo: conseguí poder meter en un bolsito todo lo que necesito, incluso para viajes largos.
Trabajó en periodismo deportivo, cultural, gastronómico, político y policial, en revistas, radio y televisión; pero ganó fama por sus crónicas de viajes, escritas con un estilo personal, a medio camino entre la observación de la realidad y la literatura. Hombre de mirada filosa, prosa fluida y convicciones políticas (durante la dictadura marchó al exilio en París, donde se graduó en Historia en La Sorbona), publicó cerca de veinte libros: novelas, crónicas, ensayos, ediciones críticas de Voltaire y Mariano Moreno, y una historia de la militancia revolucionaria en Argentina. Ganó el premio Planeta con su novela Valfierno (2004).
Quienes leyeron esta nota, también leyeron: