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Una mirada al vestidor de Antonio Birabent

Apuntes de un romántico que combina ropa gauchesca con piezas retro de los 70. 

Por Noelia Chessari.  

NO A LA FIEBRE CONSUMISTA
No voy a comprar ropa nunca. También tengo la suerte de que hay marcas que me regalan cosas que me gustan, como Nike o Lacoste. Aunque si tuviera que comprar mi vestimenta yo mismo, seguramente tendría el placard vacío porque soy cero consumista.  

LA PRIMERA DAMA DECIDE
Mi mujer (la conductora y modelo Cecilia Peckaitis) es mi asesora de vestuario en los conciertos. Ella elige y descarta porque tiene mucho estilo y gusto. Tiene la visión para rescatar cosas que tengo olvidadas y trata de ponerme bonito. Y lo que más me gusta: ¡cuando me voy de gira me arma el bolsito!  

DESCUIDADO POR HERENCIA
No me creo coqueto, o al menos creo tener una coquetería bastante desprolija. Tengo una tara familiar marcada: a veces me encanta vestirme con lo que tengo a mano pero cuando me esmero también lo disfruto.  

A ESTRENAR O LO DE SIEMPRE
A la ropa le doy la importancia justa y necesaria. Tengo mucha pero casi siempre termino usando lo mismo. El cariño que les tengo a las prendas viejas hace que no use las nuevas. Con este supuesto, tengo zapatos y camisas sin estrenar que terminaré poniéndome en el 2010.  

ESTILO AUTÓCTONO
Tengo una debilidad por la ropa criolla. En mi placard hay bombachas de gaucho, cinturones de carpincho y hasta un lindo poncho que compré en un viaje a San Antonio de Areco. Un día me enojé mucho porque me tiraron unas bombachas, que estaban viejísimas, ¡pero que me encantaban!