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Las escenas más calientes del cine (primera parte)

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos. 

Por Hernán Ferreirós 

Último tango en París (de Bernardo Bertolucci).

Marlon Brando y Maria Schneider
Antes del inicio del rodaje, Marlon Brando recibía diariamente al director Bernardo Bertolucci para discutir sobre el film. En un encuentro matutino, en el que no faltaron las tostadas con manteca y dulce, el actor tuvo una idea que terminó en la escena más célebre de la película. Al parecer, no fue tanto la aparición de una penetración anal lo que perturbó al público, sino que Brando usara manteca como lubricante. La escena fue censurada en varios países, no sólo por el acto en cuestión, sino porque durante la sodomización de Maria Schneider, Brando profiere uno de los ataques más destructivos y certeros que se hayan escuchado hacia la institución familiar. 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
El cartero llama dos veces (de Bob Rafelson).

Jack Nicholson y Jessica Lange
El director Bob Rafelson tenía que elegir entre Meryl Streep y Jessica Lange para estelarizar con Jack Nicholson esta adaptación de la novela de James Cain. Cuando le dijo a la Lange que debía prestarse a una violenta escena de sexo en la que tendría que sacarse la ropa, ella replicó que ponía sólo una condición: que Nicholson también estuviera desnudo. Con eso alcanzó. Hasta hoy, Jack repite que, en ese tórrido primer encuentro sexual entre los personajes, el sexo no fue simulado. 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
Nueve semanas y media (de Adrian Lyne)

Kim Basinger y Mickey Rourke
Hoy, uno se sorprende porque la cantidad y la calidad de las escenas de sexo entre Mickey Rourke (pre-apocalipsis facial) y Kim Basinger (pre-madre de Eminem) son inferiores a las que recordaba. Sin embargo, el striptease de Kim ante la persiana americana permanece, para alguien que tenía alrededor de 16 años en 1986, como uno de los momentos mas eróticos de la historia del cine. ¿Quién no le pidió a una de sus primeras novias algo parecido? 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
Conocimiento carnal (de Mike Nichols).

Ann-Margret
Ann-Margret tiene múltiples talentos: es sueca, usa corpiños 36 D, la talla más grande en la nomenclatura estadounidense, y protagonizó aquí uno de los más audaces desnudos del cine hollywoodense, el único de su carrera. Para los amantes de lo vintage, imperdible. 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
El desprecio (de Jean-Luc Godard).

Brigitte Bardot y Michel Piccoli
Brigitte Bardot retoza so- bre un sofá, completamente desnuda. Expone su perfecto derrière e histeriquea ante nosotros y su pobre marido, Michel Piccoli, a quien le pregunta: "¿Te gustan mis piernas?, ¿te gustan mis pechos?, ¿te gusta mi trasero?". ¡Sí, sí, sí! 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
El camino de los sueños (de David Lynch).

Naomi Watts y Laura Harring
Naomi Watts interpreta a una actriz recién llegada a Hollywood. Laura Harring es una mujer que perdió la memoria y que bien podría ser parte de la imaginación de Watts. Ello no les impide lanzarse a un tórrido romance que se inicia con la mayor escena de sexo lésbico de la historia del cine. 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
El cuerpo del delito (de Uli Edel).

Madonna y Willem Dafoe
Aunque ya demostró que no puede actuar, Madonna es lo único bueno de este policial: no por su calidad interpretativa, sino por el entusiasmo que le pone a las escenas de sexo. El momento en que se deja caer sobre el rostro de Willem Dafoe es, al mismo tiempo, violento y deliciosamente asfixiante. 

La pantalla prendida fuego. Un puñado de imágenes que difícilmente olvidemos.
Y tu mamá también (de Alfonso Cuarón).

Gael García Bernal y Maribel Verdú
Como prender fuego el asiento trasero de un auto familiar. Luisa (Maribel Verdú) coquetea con Julio (Gael García Bernal) y con Tenoch (Diego Luna), pero es con el primero que pasa de los juegos a las llamas. Subida a su falda, enciende la mecha de un film que arde hasta que sólo quedan cenizas. 


 

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Mirá la segunda parte del listado Las escenas más calientes del cine

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