Chau a los bonos, hola a Berni
En tiempos de incertidumbre financiera, el arte resulta una buena inversión. Las cifras del mercado argentino.
Por Esteban Rafele
Jianping Mei y Michael Moses, profesores de la Universidad de Nueva York, le pusieron números a lo que algunos suponían. Publicaron un estudio en el que demuestran cómo los precios del arte se valorizaron durante las crisis mundiales que golpearon a los mercados financieros. En 2005, escribieron, el S&P 500, el indicador más representativo de Wall Street, ganó un 3 por ciento. El índice de arte que elaboraron los catedráticos, mientras tanto, obtuvo una ganancia del 14,5 por ciento.
Desde hace unos años, el mundo inversor ve en el arte una oportunidad más de hacer dinero, como los
commodities, las acciones y los bonos de deuda. Mei y Moses no hicieron más que agregarle empiria a esa apuesta: concluyeron que cuando las recesiones y guerras derrumbaban a Wall Street, las obras de arte servían como refugio de inversión. Y que cuando la plaza financiera permanecía a flote o subía, el valor de las obras se multiplicaba más rápido aun. Quizá por eso, cada vez más fondos comunes de inversión dedican parte de su cartera a la compra de estos activos.
Lo dicho se comprueba en la actualidad, cuando –a pesar de la crisis financiera mundial– los nuevos ricos de los países emergentes y los viejos multimillonarios del Primer Mundo están impulsando este mercado con más fuerza que nunca. Los magnates rusos, indios y chinos van por pinturas de artistas de sus mismas nacionalidades. Y con lo que les sobra compran obras de otros países. Según estimaciones de la consultora especializada Consultart/dgb, dirigida por Adrián Gualdoni Basualdo y Sonia Decker, el arte movió en 2007 67 mil millones de dólares, un 235 por ciento más que hace un lustro. Se estima que sólo el mercado de la pintura representa 30 mil millones de dólares.
"Hay una especie de boom de interés por los autores contemporáneos en el ámbito internacional, a tal punto que las subastas de arte contemporáneo Sotheby’s y Christie’s facturan más que las de impresionistas", afirma Orly Benzacar, directora de la galería Benzacar. "Eso se derrama a todos los países, cada uno con su realidad", continúa.
Ese derrame hizo que el año pasado se subastaran, en Buenos Aires y Nueva York, obras de pintores argentinos por 21 millones de dólares, un récord histórico. Se estima que las ventas privadas, menos transparentes, fueron de otro tanto. Es cierto que esa cifra representa apenas un 0,07 por ciento de lo que mueve la pintura en el mundo, pero es un comienzo.
Algunos artistas, como Guillermo Kuitca, trascienden fronteras y se convierten en ciudadanos del mundo globalizado. "Un pintor contemporáneo local bien cotizado puede costar 20 mil dólares. Pero cuando ingresa en el circuito mundial, por lo menos duplica esa cifra", estima Delfina Helguera, profesora de Mercado del Arte de eseade.
Un inversor que hace un tiempo compró una obra de Eduardo Stupía no sale de su estupor al constatar que, luego de haber expuesto en Miami, los cuadros con esa firma multiplicaron su valor por seis. Aún se desconoce si las turbulencias económicas argentinas, inflación y crisis del campo mediante, golpearán este glamoroso mercado. Los expertos notan cierta merma en el turismo extranjero que, a pesar de complejas y desalentadoras trabas burocráticas, daban algún impuso a las ventas. Pero confían en que eventos como ArteBA, que acercan nuevos públicos a las galerías porteñas, sirven para cultivar almas y formar compradores locales. "Salvo excepciones, quien compra arte argentino es otro argentino, viva aquí o en el exterior", afirma el experimentado Gualdoni Basualdo.
A pesar del boom de ventas, la sensación de quienes están insertos en el mercado doméstico es que todo está por hacerse, y que se hará de la mano de los artistas contemporáneos. Claro que falta mucho: aún nadie pudo desterrar a los Berni ni a los Pettoruti del top ten de ventas vernáculo y sólo 147 obras pasaron el umbral de los 100 mil dólares. Kuitca es el único contemporáneo que parece tener espaldas para codearse con esos próceres. Su "Idea de una pasión" se vendió el año pasado en 229 mil dólares. El buen gusto no tiene precio, pero hay veces que sale caro.
El ranking de los cuadros más caros en la historia del arte argentino.